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Fuerzas del gobierno sobre un puente destruido cerca de la base militar de Kweyris en Siria el 15 de noviembre de 2015

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La oposición siria acogió con escepticismo la adopción en Viena de una hoja de ruta para una transición en Siria que deja en suspenso el futuro de Bashar al Asad. Para unos "no es realista", pero para otros es un paso en la dirección correcta.

Las grandes potencias acordaron el sábado un calendario que prevé una reunión de aquí al 1 de enero entre representantes de la oposición siria y del régimen, la formación de un gobierno de transición en seis meses y elecciones antes de 18 meses.

Pero las divergencias sobre el futuro del presidente sirio siguen ahí. Irán y Rusia, que apoyan al régimen sirio, se oponen a Estados Unidos y a sus aliados árabes y europeos sobre el lugar de Asad en una eventual transición política en Siria.

Este domingo, Irán recalcó que sólo el presidente sirio puede decidir no presentarse a las futuras elecciones.

La coalición de la oposición siria, principal formación opositora en el exilio, no ha reaccionado oficialmente al acuerdo de Viena, pero uno de sus miembros, Samir Nashar, lo ha tildado de "decepcionante y no realista".

- 'Regalo para los extremistas' -

"No es realista" -dice- porque la situación actual en Siria no permite la celebración de comicios. "La mitad de la población está desplazada, el país devastado, las infraestructuras destruidas ¿Cómo se van a celebrar elecciones?" así, se pregunta.

Desde 2011, la guerra causó al menos 250.000 muertos y millones de refugiados y desplazados. Zonas enteras del territorio se encuentran en manos del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

La comunidad internacional "hace un regalo a los extremistas en Siria", afirma Nashar. "Esto no llevará a un acuerdo político. Es un regalo para Daesh (acrónimo en árabe del EI) y el extremismo", insistió, y lamenta que "no se haya tomado una decisión sobre el papel de Bashar".

El acuerdo de Viena es una "iniciativa de Rusia", que interviene militarmente en Siria desde el pasado 30 de septiembre, añadió.

El EI, que reivindicó los ataques de París, ha elegido además "el buen momento para cometer estos atentados para poner a Siria frente a dos elecciones: o Bachar o el EI", estimó.

- 'No está claro' -

Otro miembro de la coalición opositora, Anas al Abda, es más optimista aunque lamenta que la iniciativa "no esté clara".

"A priori, el alto el fuego es algo positivo, porque aliviará el sufrimiento de la gente. Pero lo más importante es cómo supervisarlo". Y el acuerdo no soluciona "el principal punto de discordia" que "sigue siendo el futuro de Bashar al Asad", explica.

Hasan Abdeladim, del Comité de Coordinación para el Cambio Nacional y Democrático (CCCND), de la oposición interna, se declaró "de acuerdo" con lo decidido en Viena. Los puntos de discordia podrán "enmendarse según vaya evolucionando todo", estimó. Prevé que "el periodo de transición lleve su tiempo".

"La fase preliminar abarca medidas que deberían permitir establecer la confianza y un alto el fuego, la liberación de los prisioneros, el transporte de ayuda a todas las regiones y el regreso de los refugiados y desplazados", pronostica.

En el terreno, Fares Buyuch, comandante de una brigada rebelde, Fursan al Haq, consideró que las decisiones de Viena están "desconectadas de la realidad".

Lo mismo piensa Asad Hana, un portavoz del grupo insurgente División 101, quien ve inviable imponer un alto el fuego a fuerzas "que combaten al mismo tiempo el EI y las fuerzas del régimen".

El gobierno por su lado ha optado por no entrar en detalles.

"Siria siempre ha creído en la necesidad de un proceso político para llegar a una solución. El proceso político debería respetar la soberanía nacional y la elección del pueblo de designar a sus dirigentes y a su presidente", declaró el ministro de Información sirio, Omran Zohbi.

AFP