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Activistas opositores se manifiestan con una bandera contra el presidente Nicolás Maduro, el lunes 24 de julio en Caracas

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La oposición venezolana redobló su presión para obligar al presidente Nicolás Maduro a suspender la elección el domingo de la asamblea que reformará la Constitución, pero el mandatario asegura que su polémico proyecto de Constituyente es imparable.

Visitado el lunes por el exjefe del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero en su casa, donde guarda arresto domiciliario, el líder opositor Leopoldo López le advirtió de "la grave conflictividad" que vendrá si se concreta la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) "fraudulenta", informó el dirigente Freddy Guevara.

"Le dejamos claro que el único responsable es Maduro. Ojalá en el régimen alguien tenga sensatez para suspender la ANC, pero nosotros no podemos bajar la guardia: la calle es nuestra fuerza", agregó Guevara, al revelar el encuentro entre López y Zapatero, en el que también participó.

Pero, durante una ceremonia militar, Maduro aseguró que en pocos días "el pueblo tendrá su Asamblea Constituyente llueva, truene o relampaguée". "Es una semana decisiva para la historia de Venezuela", afirmó.

Zapatero, que promovió en 2016 un fallido diálogo, está en Caracas buscado acercar posiciones. En una entrevista con el diario chileno La Tercera, dijo que la única opción para salir de la crisis es "la búsqueda de consenso".

En su ofensiva, la oposición convocó a una huelga de 48 horas el miércoles y el jueves con bloqueos de calles, que será respaldada por importantes centrales obreras. Sin embargo, el gobierno controla la estratégica industria petrolera.

Para el viernes, llamó a una gran marcha en Caracas, bajo la advertencia de que si Maduro insiste en la elección, tomará acciones más contundentes el sábado y domingo en un "boicot cívico electoral".

- "No queremos ser Cuba" -

Desatando temores de más caos y violencia, la estrategia contra la Constituyente escala aún más las protestas que iniciaron hace cuatro meses para exigir la salida de Maduro, con saldo de más de un centenar de muertos.

La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y sus seguidores homenajearon a víctimas de las protestas antigubernamentales con una concentración en el lugar donde en junio falleció un joven de 17 años, a causa de un explosivo.

En medio del acto, militares lanzaron tres bombas lacrimógenas, dispersando al grupo. "Fue empañado por la violencia de quienes quieren llevar al abismo a este país", dijo el diputado Miguel Pizarro.

Temprano, grupos de opositores pegaron letreros contra el gobierno en colegios donde serán instaladas las urnas, algunos de los cuales ya empezaron a ser custodiados por los militares en un operativo especial para los comicios.

"No queremos ser Cuba", "La Constituyente no va", "Queremos una Venezuela libre y sin hambre", "Maduro dictador", se leía en los carteles. En Las Palmas, este de Caracas, varios efectivos del ejército los quitaban de la fachada del colegio La Consolación.

El poder electoral, acusado por la oposición de servir al gobierno, habilitó centros de de contingencia para que acudan los votantes de sitios conflictivos del país, como Chacao.

Argumentando que no quiere legitimar un fraude, la MUD rechazó participar en la Constituyente pues no fue convocada en referendo y que el sistema de elección de los 545 asambleístas fue diseñado para garantizar el control del gobierno en su objetivo de imponer un "sistema comunista", según dice.

- "Des-pa-cito" -

Pero el Gobierno puso a toda marcha la maquinaria del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PUSV) para garantizar una votación masiva.

Según el analista Benigno Alarcón, una alta abstención restaría legitimidad a la Constituyente, frente a los 7,6 millones de votos que según la MUD obtuvo en el plebiscito simbólico que realizó el 16 de abril contra esa iniciativa.

Esa legitimidad está también afectada por un creciente llamado de gobiernos de América Latina y Europa para que Maduro aborte su proyecto. El presidente estadounidense, Donald Trump, fue más allá al amenazar con sanciones económicas.

"El tiempo de los imperios y de los que se creían dueños del mundo pasó y Venezuela tiene que demostrarlo esta semana", asegura este lunes el presidente, quien acusa a sus adversarios de orquestar un golpe de Estado con apoyo de Estados Unidos.

Maduro asegura que el domingo dará una "paliza" a "la oposición fascista" y al "imperialismo", para lo cual echó a andar una intensa campaña de propaganda, mitines y organización comunal. Ordenó que el transporte público sea gratis el día de votación.

Como parte de una campaña con canciones pegajosas para promover la Constituyente, el domingo lanzó incluso una versión del hit "Despacito", original de los cantantes Luis Fonsi y Daddy Yankee, quienes condenaron este lunes el uso "ilegal" y "nefasto" de su canción.

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AFP