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Foto sin fecha de Médicos Sin Fronteras (MSF) muestra el personal médico tratando a civiles heridos tras una ofensiva contra los militantes talibanes por las fuerzas afganas y de la coalición en el hospital de MSF en Kunduz, el 3 de octubre de 2015.

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Estados Unidos llevó a cabo el bombardeo que mató el sábado a 22 personas en el hospital de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Kunduz (Afganistán), a petición de las fuerzas afganas, informó este lunes la OTAN.

El ejército afgano, que estaba acorralado por los rebeldes talibanes, "pidió un apoyo aéreo de las fuerzas estadounidenses" el pasado sábado, declaró el general estadounidense John Campbell, que dirige la misión de la OTAN en Afganistán. La aviación norteamericana bombardeó entonces el hospital. Estas declaraciones contradicen la versión anterior de la Alianza Atlántica, que aseguraba que el bombardeo buscaba respaldar a las fuerzas estadounidenses.

"Indignada" por el bombardeo que provocó la muerte de 22 personas -12 empleados de la organización y 10 pacientes-, la ONG decidió retirar su personal de Kunduz, un duro golpe para la población civil que sufre las consecuencias de los combates entre el ejército afgano y los rebeldes talibanes, que se disputan el control de esta gran ciudad del norte de Afganistán. El hospital era el único capaz de tratar a los heridos graves en la región.

"De momento no puedo decir si el centro de traumatología de Kunduz volverá a abrir o no" explicó Kate Stegeman, portavoz de MSF en Afganistán.

El sábado hacia las 02H15 locales, la aviación estadounidense bombardeó el "entorno" del hospital de MSF, admitió la misión de la OTAN en Afganistán. En el momento del bombardeo, más de 100 pacientes y 80 miembros del personal, afganos y extranjeros, estaban en el hospital.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presentó sus "profundas condolencias", tras el ataque y afirmó que esperará los resultados de la investigación "antes de tener un juicio definitivo sobre las circunstancias de esta tragedia". La situación era "confusa y complicada" abundó su secretario de Defensa, Ashton Carter.

Esas explicaciones fueron consideradas "insuficientes" por el director general de MSF, Christopher Stokes, que pidió una investigación "exhaustiva y transparente" por parte de un "organismo internacional independiente". En efecto, MSF rechaza de plano las justificaciones de responsables afganos, según las cuales combatientes afganos estaban en el interior del hospital y lo utilizaban como base.

"Estas declaraciones implican que las fuerzas afganas y estadounidense decidieron conjuntamente arrasar un hospital totalmente funcional (...) Ello equivale a reconocer que se trata de un crimen de guerra" declaró Stokes. La ONU ya consideró el sábado que el bombardeo aéreo puede considerarse como "crimen de guerra", si es considerado "deliberado por la justicia". Además, "ello contradice totalmente los primeros intentos del gobierno de Estados Unidos de minimizar las consecuencias de los ataques al considerarlos como un 'daño colateral'", vocablo utilizado inicialmente por la OTAN pocas horas después del bombardeo, destacó Stokes.

La ONG afirma haber transmitido preventivamente las coordenadas GPS de su hospital a los ejércitos afgano y norteamericano, pero los bombardeos prosiguieron "durante más de 45 minutos" después de que la ONG hubiera advertido a los ejércitos que el hospital había sido alcanzado por los primeros disparos. "Los disparos estaban muy enfocados, siempre contra el mismo inmueble (...)" explicó a AFP el Dr Bart Janssens, director de operaciones del MSF.

- La recuperación de Kunduz -

La OTAN, que cuenta con 13.000 soldados en Afganistán, incluidos 10.000 estadounidenses, es objeto de controversia por los "daños colaterales" que suelen generar sus bombardeos aéreos. Sin embargo estos bombardeos han sido esenciales en el apoyo dado al ejército afgano en su contraofensiva para recuperar Kunduz de manos de los talibanes.

Los talibanes consiguieron tomar la ciudad en apenas unas horas el lunes pasado, logrando su mayor victoria desde la caída de su régimen en 2001. Las fuerzas de seguridad mostraron entonces, una vez más, las dificultades que tienen para contener a los combatientes islamistas.

Este lunes, tras casi una semana de combates, la calma parecía haber vuelto a la ciudad, libre de talibanes. Las televisiones mostraban las animadas calles de la ciudad, ocupadas por sus habitantes. Según el ministerio de Salud, 60 personas murieron y más de 400 resultaron heridas en los combates por el control de esta ciudad, considerada paso estratégico en la carretera que une Kabul con Tayikistán.

AFP