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Patrick Pouyanne (i), presidente de la petrolera Total, estrecha la mano de Ezatola Akbari, director de Petropars, tras la firma del acuerdo para continuar desarrollando el campo de gas 'offshore' de Pars-Sud Group, el 3 de julio de 2017 en Teherán

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La petrolera francesa Total, a la cabeza de un consorcio internacional con presencia china, firmó este lunes un acuerdo para invertir en Irán, un desafío a Estados Unidos, que ha decidido reforzar las sanciones económicas al país.

El acuerdo, con una duración de 20 años, establece que el consorcio, con la participación de la compañía china CNPCI, deberá invertir 2.000 millones de dólares para continuar desarrollando el campo de gas 'offshore' de Pars-Sud.

La mitad de esta inversión corresponde a Total.

El grupo francés se convierte así en el primer grupo petrolero occidental en volver a invertir en Irán desde el acuerdo histórico de julio de 2015 sobre el programa nuclear iraní.

Ese pacto entre Teherán y las grandes potencias (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania) levantó gran parte de las sanciones internacionales y permitió a las compañías extranjeras, desde enero de 2016, volver a invertir en el país.

El gobierno del presidente Hasán Rohaní quiere relanzar la economía y atraer inversiones extranjeras al sector energético para desarrollar numerosos proyectos gasísticos, petroleros y petroquímicos.

"Hoy es un día histórico para Total, el día en que volvemos a Irán", dijo el presidente del grupo, Patrick Pouyanne, al firmar el acuerdo en Teherán.

"No olvidaremos jamás que Total fue el precursor", dijo por su parte el ministro iraní de Petróleo, Bijan Namadar Zanganeh.

Según él, la industria petrolera iraní necesita 200.000 millones de dólares de inversiones en los próximos cinco años.

La firma del acuerdo llega pocos días después de una gira en Europa del ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohamad Javad Zarif, que el viernes fue recibido por el presidente francés, Emmanuel Macron, en París.

Zarif también fue recibido por el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, y por el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni.

Frente a la hostilidad de la administración estadounidense, Irán está intentando reforzar sus relaciones con la Unión Europea.

"A pesar de la hostilidad irracional de Estados Unidos, la Unión Europea sigue comprometida con el acuerdo nuclear y el entendimiento constructivo" con Irán, tuiteó Zarif al final de su gira europea.

"Éxito de Zarif en reclutar aliados en Europa", afirmó por su parte el periódico reformista Aftab.

- Dificultades para invertir -

Según el acuerdo, el consorcio que desarrollará el campo de gas Pars-Sud será propiedad de Total (50,1%), del grupo China National Petroleum Corporation (CNPCI, 30%) y del iraní Petropars (19,9%).

El acuerdo se firmó pese a la hostilidad de la administración de Donald Trump, que denuncia el acuerdo nuclear de 2015.

A finales de junio, el Senado estadounidense votó por amplia mayoría una nueva ley favorable a sancionar a Irán, acusado de "apoyar actos terroristas internacionales".

Este texto, denunciado por Teherán, todavía tiene que ser votado por la Cámara de Representantes y firmado por el presidente Trump.

La hostilidad de Estados Unidos ha complicado la normalización de las relaciones económicas de Irán con el resto del mundo, principalmente por la reticencia de los grandes bancos internacionales a trabajar con Teherán por temor a medidas de castigo de Washington.

La Casa Blanca también anunció que está revaluando el acuerdo de 2015.

La incertidumbre sobre la política estadounidense y la posibilidad del refuerzo de nuevas sanciones han frenado las inversiones de compañías energéticas como la británica BP.

Otras, como Shell o la rusa Gazprom, se han limitado por ahora a firmar acuerdos preliminares de inversión.

"Las compañías que operan en Irán continuarán enfrentándose a una serie de problemas estructurales, sobre todo la corrupción, la burocracia y la inestabilidad potencial", indica la consultora BMI Research en una nota publicada este lunes.

También advierte de la reticencia, sobre todo de los políticos iraníes, de permitir "la implicación extranjera en la economía".

Por su parte, Total espera que el acuerdo de este lunes le abra otras "oportunidades" en Irán, un país con las segundas reservas de gas del mundo, detrás de Rusia, y las cuartas en petróleo.

Desde el levantamiento de las sanciones, en enero de 2016, Total es la tercera gran compañía francesa en volver a invertir en Irán, después de los constructores de automóviles PSA y Renault.

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AFP