La policía empleó gases lacrimógenos y balas de goma contra los manifestantes prodemocracia en Hong Kong este domingo, que desafiaron a las autoridades marchando por la emblemática bahía, tras meses de protestas en la ciudad.

El humo acre se iba expandiendo por las calles, usualmente repletas de turistas, incluyendo los alrededores del histórico Hotel Península, mientras la policía y los manifestantes se enfrentaban una semana más.

Muchos de los participantes en la marcha llevaban máscaras, pese a que está prohibido en virtud de una ley de emergencia activada recientemente.

La tensión fue en aumento a primera hora de la tarde, cuando los antidisturbios llegaron a la bahía, donde estaba programada la protesta, no autorizada.

Los agentes detuvieron a numerosas personas, lo que provocó la ira de los manifestantes, que les insultaban, y la muchedumbre fue creciendo.

En al menos tres puntos distintos de la marcha la policía usó gases lacrimógenos y gas pimienta y lanzó balas de goma, lo que llevó a los manifestantes más radicales a levantar barricadas en algunas calles.

Algunos echaron mano de las vallas de metal de los centros comerciales cercanos para bloquear la circulación en la "avenida de las Estrellas", un famoso paseo marítimo.

La policía indicó que algunos de sus efectivos fueron atacados con "objetos duros y paraguas".

- Meses de disturbios -

Hong Kong vive desde junio manifestaciones y acciones casi cotidianas de un movimiento de protesta que denuncia un retroceso de libertades, pero también una injerencia creciente de Pekín en los asuntos de su región semiautónoma.

Sin una solución política sobre la mesa, la policía de la excolonia británica ha tenido que lidiar desde entonces con los manifestantes, cuyo odio contra los agentes ha ido en aumento.

Los más radicales lanzaron cócteles molotov y adoquines, vandalizaron comercios pro-Pekín y atacaron a ciudadanos que se mostraron en desacuerdo con sus ideas.

Por otro lado, los líderes prodemocracia también fueron atacados por pandillas, lo que empaña la reputación de la ciudad, un centro internacional de finanzas reputado por su estabilidad y seguridad.

En los últimos días, las manifestaciones no tuvieron tanto seguimiento ni fueron tan violentas como las celebradas a principios de octubre, pero el movimiento sigue vivo.

"Podría parecer que sale menos gente a la calle, pero lo único que pasa es que se están utilizando métodos distintos para apoyar el movimiento", declaró un manifestante de 23 años, que dijo apellidarse Chan.

Un adolescente, que no quiso identificarse, afirmó que muchos opinan que la movilización no debe decaer porque la mayoría de reivindicaciones todavía no fueron atendidas.

"Sin un verdadero sufragio universal y democracia, esto ocurrirá de nuevo y tendremos que volver a luchar en el futuro", señaló.

"Me preocupa que me arresten. Pero preparé mis últimas palabras y las dejé en casa", agregó.

Entre otras cuestiones, los manifestantes reclaman una investigación independiente de la actuación de la policía, una amnistía para los más de 2.500 arrestados y elecciones completamente libres; demandas que fueron rechazadas por Pekín y por la jefa del Ejecutivo hongkonés, Carrie Lam.

La única concesión realizada hasta la fecha fue el retiro de un proyecto de ley para facilitar las extradiciones a China, que fue el detonante de la movilización, que a lo largo de los meses fue creciendo y reclamando medidas prodemocracia más amplias.

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