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El vicepresidente y heredero de Samsung, Lee Jae-Yong (centro), llega a su interrogatorio en el despacho del fiscal especial que investiga un escándalo de corrupción en Seúl, el 22 de febrero de 2017

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Motores del crecimiento económico y fuente de orgullo nacional, los 'chaeboles' surcoreanos, imperios familiares de gobernanza opaca, suscitan hoy rechazo y cada vez son más los que piden que se reformen, a raíz del escándalo de corrupción que sacude el país.

La inculpación el martes por corrupción de Lee Jae-yong, heredero de Samsung, es uno de los mayores reveses jamás registrados por el primer fabricante mundial de móviles.

El escándalo de corrupción que le costó el cargo a la presidenta Park Geun-Hye plantea interrogantes sobre el futuro de los 'chaeboles', que dominan la cuarta economía de Asia.

En diciembre, millones de telespectadores contemplaron atónitos cómo los máximos dirigentes de los ocho mayores conglomerados del país eran avasallados a preguntas por una comisión de investigación parlamentaria acerca de 'donaciones' de millones de dólares para la confidente oculta de Park, Choi Soon-Sil, en el centro del escándalo.

Lee y otros jefes industriales, incluyendo a los dirigentes de Hyundai, SK, LG y Lotte, negaron haber sacado la billetera a cambio de favores políticos, dando a entender que a menudo recibían presiones de la cúspide del poder.

Los manifestantes que protestan contra la gestión de la presidenta también denuncian los conglomerados, en un contexto de tensiones económicas y sociales crecientes.

"Esto se convierte en la República de los 'chaeboles'. Son demasiado golosos y demasiados poderosos", declaró a la AFP Kim Jong-rae, empleado de una aseguradora de 49 años.

- Empresas tentaculares -

Los 'chaeboles' fueron en gran parte responsables del rápido crecimiento económico de Corea del Sur. Pero, considera Kim, cuando los hijos y nietos de los fundadores tomaron las riendas, se diversificaron en exceso y los grupos se extendieron hasta los más remotos rincones de la economía, en detrimento de las pequeñas empresas y de la innovación.

"Los otros grandes jefes también deben ser detenidos si han actuado mal", juzga Chang Hye-eun, una contable de 26 años. "Han pronunciado mensajes de contrición que habían repetido antes, pero no sentían ningún remordimiento".

La mayoría de las familias al frente de estos 'chaeboles' solo poseen una pequeña parte del capital de la empresa pero ejercen el control a través de complejas participaciones cruzadas y ascensos intrafamiliares. Sin embargo, el comportamiento de algunos herederos resulta controversial en ocasiones.

En 2014, Cho Hyun-ah, heredera de Korean Air, explotó de rabia contra un jefe de cabina porque le habían servido las nueces de macadamia en una bolsita y no en un bol. Obligó al avión a volver a Nueva York para echarlo de la nave.

Otro caso es el del presidente de Lotte y su hermano que se enfrentaron en una guerra sin piedad el año pasado, en público, por el control del gigante de la distribución. Los 'chaeboles" siempre han mantenido vínculos próximos con el poder, incluso durante las décadas de dictadura militar.

- 'Demasiado generosa' -

Samsung no es ajena a los sinsabores con la justicia. El padre de Lee, Kun-Hee, fue declarado culpable de corrupción en 1996 y de evasión fiscal y corrupción en 2008, pero fue condenado a una sentencia suspendida y nunca pisó la cárcel.

Su abuelo, Lee Byng-Chull, se vio salpicado por un escándalo de contrabando de edulcorantes artificiales. Escapó a un proceso judicial tras aceptar 'nacionalizar' el departamento de fertilizantes del grupo.

Las generaciones más ancianas de surcoreanos, que se beneficiaron del despegue económico de los años 60, tienden a ver normal que los tiburones de la industria no sean formalmente condenados, explica Shim Jung-Taik, que ha escrito varias obras sobre Samsung y la cultura empresarial de los conglomerados.

"Pero tenemos generaciones nuevas y, de primeras, la gente considera que nuestra sociedad ha sido demasiado generosa con los 'chabeoles', que deben responder de sus actos en caso de malversación".

La sociedad exige cambios "en el estilo anacrónico" de la gobernanza de los 'chabeoles', constata también el economista Lee Phil-sang.

Confirme o no el Tribunal Constitucional la destitución de Park, las elecciones presidenciales se acercan y los candidatos potenciales empiezan a evocar la necesidad de reformas, incluso desde el centro-derecha.

Y más teniendo en cuenta que los sectores industriales clave -construcción naval, transporte marítimo- están "en declive", mientras que el futuro de la industria petroquímica, del acero y del hierro es incierto, apunta el economista.

Después de medio siglo, el modelo económico fundamentado en los 'chaeboles' "está llegando a sus límites", declaró Lee.

AFP