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El portavoz del Alto Comité de Negociaciones (oposición siria) Salem al Meslet, en rueda de prensa el 31 de enero de 2016 en Ginebra, durante las negociaciones de paz indirectas con el régimen de Bashar al Asad bajo auspicio de la ONU

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Naciones Unidas se esforzaba este domingo por allanar el camino en las negociaciones entre el régimen y la oposición de Siria, donde el grupo Estado Islámico (EI) mató a unas 70 personas en un atentado cerca de Damasco.

La presión por el inicio de las negociaciones, comprometidas por duros cruces de acusaciones, se acentuó cuando el secretario de Estado norteamericano John Kerry instó a las partes a "aprovechar la ocasión" para poner fin a un conflicto que desde marzo de 2011 dejó 260.000 muertos y millones de desplazados.

Kerry urgió además al régimen de Bashar al Asad a permitir la entrada de ayuda humanitaria en las ciudades asediadas por sus tropas.

El enviado de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, anunció que el lunes se reunirá por separado con los representantes del Gobierno y de la oposición.

De Mistura espera llevar a ambas partes a mantener esos contactos durante seis meses, plazo impuesto por Naciones Unidas para abrir un proceso de transición que concluiría con elecciones a mediados de 2017.

El delegado de la ONU se declaró "optimista", pese a las críticas que se intercambiaron los beligerantes apenas llegaron a Ginebra.

El embajador sirio ante Naciones Unidas, Bashar al Jaafari, quien encabeza la delegación del régimen, dijo que Damasco quiere "poner fin al baño de sangre", pero considera que la oposición no está siendo "seria".

El principal grupo opositor, que vaciló durante días antes de aceptar participar en las negociaciones, afirmó que no se unirá formalmente a las conversaciones a menos que se levanten los sitios de varias ciudades, se detengan los bombardeos contra civiles y se libere a prisioneros.

"Vinimos a Ginebra únicamente después de que se firmaran compromisos escritos de que habrá progresos en los temas humanitarios", dijo Basma Kodmani, portavoz del Alto Comité de Negociaciones (ACN, oposición), para quien no habrá "negociaciones políticas" si no se cumplen sus demandas.

El delegado del régimen respondió que quienes establecen condiciones previas a las negociaciones "están violando el acuerdo preparatorio de la ONU".

El líder de la organización insurgente siria Ejército del Islam, Mohamed Allush, anunció que estaba "de camino" a Ginebra para ejercer de "jefe negociador" de los rebeldes.

- Ataque del EI en Damasco -

Pese a los esfuerzos diplomáticos, la violencia en el terreno no da tregua. El grupo Estado Islámico reivindicó este domingo una triple explosión cerca de una mezquita chií al sur de Damasco que dejó al menos 70 muertos y decenas de heridos.

Un coche bomba estalló frente a una estación de autobuses cerca de la mezquita de Sayeda Zeinab, informó la agencia Sana. Luego, dos kamikazes se hicieron estallar cuando la muchedumbre empezaba a congregarse en el lugar de la explosión.

Los yihadistas del EI, que controlan amplios territorios en Siria e Irak, reivindicaron el atentado.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) informó de 71 muertos, entre ellos cinco menores. Los medios oficiales sirios señalaban por su parte un balance de al menos 50 muertos y más de 100 heridos.

Para la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Federica Mogherini, este tipo de ataques está claramente orientado a "perturbar los intentos para iniciar un diálogo político".

- Visita de responsable estadounidense a kurdos -

Además de presionar para que las negociaciones de paz avancen, muchas potencias internacionales lanzan bombardeos en Siria, especialmente contra los yihadistas del EI, que se baten en el campo de batalla tanto contra el régimen sirio como contra opositores moderados y kurdos.

Estados Unidos, que apoya una alianza de combatientes kurdos y árabes, envió el sábado a la ciudad siria de Kobane (norte) a Brett McGurk, enviado especial del presidente Barack Obama para la coalición antiyihadista.

La visita de McGurk, la primera de un alto responsable estadounidense a Siria desde el inicio de la guerra, en 2011, contó con la participación también de responsables franceses y británicos, indicaron a la AFP fuentes conocedoras.

Un funcionario estadounidense precisó que el objetivo del viaje era "seguir buscando la manera de aumentar la presión de la coalición" sobre el EI.

Para el analista Mutlu Civiroglu, especialista de asuntos kurdos, la visita del enviado especial de Obama busca "calmar la cólera de los kurdos" tras su exclusión de las negociaciones de paz y garantizarles que "no serán ignorados y tendrán un papel en el proceso".

Turquía se opone a la participación de los kurdos en las conversaciones, al acusarlos de apoyar a su enemigo número uno en su territorio, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

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AFP