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El ministro brasileño de Economía, Henrique Meirelles, el 30 de mayo en un foro en Sao Paulo

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La producción industrial brasileña creció un 0,1% en abril respecto a marzo y registró un fuerte retroceso interanual, del 10,5% en el primer cuatrimestre, según la medición sin corrección estacional, en un momento en que la mayor economía latinoamericana está sumida en plena crisis.

La industria cayó 7,2% en abril respecto de igual mes del 2015, en este caso sin el ajuste por factores estacionales, en la que fue su "vigésima sexta tasa negativa consecutiva", según los datos mensuales divulgados este jueves por el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

"La ligera mejora de 0,1% en la actividad industrial entre abril y marzo mostró tasas positivas en dos de las cuatro grandes categorías económicas y en 11 de los 24 rubros analizados. Entre los sectores, los principales impactos positivos fueron los productos alimenticios (4,6%), el coque y los derivados del petróleo y biocombustibles (4%)", añadió.

Los automotores encabezaron las pérdidas (4,5%) junto con los productos farmacéuticos (10,9%), borrando en ambos casos las mejoras que habían conseguido en marzo.

Al igual que el resto de la economía brasileña, que entró en recesión en el segundo trimestre de 2015 y que cerró el primer trimestre del 2016 con una contracción del 0,3%, la industria atraviesa una severa crisis que casi no le ha dado respiro en el último año y medio.

En abril de 2015, el indicador retrocedió 1,5%, como preámbulo de una serie de siete caídas consecutivas ese año luego de que mayo registrara un modesto resultado positivo de 0,3%. La racha se cortó en enero, aunque desde entonces el sector no ha conseguido recuperarse.

El gobierno espera que el PIB, que en 2015 se contrajo un fuerte 3,8%, repita ese retroceso y el país tendrá su primer bienio recesivo en más de 80 años.

La crisis disparó el desempleo, la inflación y acrecentó la brecha fiscal, que fue proyectada en más de 45.000 millones de dólares este año.

Brasil atraviesa una grave inestabilidad política que mantiene suspendida de sus funciones a la presidenta Dilma Rousseff, a la espera de que el Senado defina si pierde su cargo en forma definitiva por supuesta manipulación de las cuentas públicas.

La salida de Rousseff llevó al poder al vicepresidente Michel Temer, convertido en su enemigo político, por un máximo de 180 días, plazo legal para que la Cámara alta juzgue el caso.

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AFP