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Una planta de vanadio el 15 de junio de 2016 cerca de Maracas en el estado de Bahía, noreste de Brasil

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La producción industrial brasileña cerró mayo sin cambios respecto de abril, en la medición desestacionalizada, y cortó un ascenso de dos meses que había dado un respiro a la crisis que atraviesa este sector de la economía.

La actividad fabril acumula un fuerte retroceso de 9,8% en lo que va de 2016 y de 9,5% en la medición a doce meses, en ambos casos sin ajustes por factores estacionales, informó este viernes el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

En la comparación con mayo del año pasado, el indicador retrocedió 7,8% y sumó "su 27a. tasa negativa consecutiva", apuntó el organismo, reflejando la larga saga que golpea a la industria de la mayor economía latinoamericana.

Los bienes de capital y los durables acumulan una caída en términos anualizados de 26,9 y de 22,4%, respectivamente.

La industria apenas consiguió un resultado positivo en todo 2015, según los valores corregidos divulgados por el IBGE, cuando en enero creció un modesto 0,1%. Debió esperar un año entero en rojo para obtener otra vez una tasa que no fuera negativa: otra vez 0,1% en el primer mes de 2016.

Los automotores encabezaron los rubros que tuvieron buen desempeño en el pasaje de abril para mayo, con una mejora de 4,8%, mientras que los productos alimenticios hicieron el mayor contrapeso con un retroceso de 7%.

Al igual que el resto de la economía brasileña, que entró en recesión en el segundo trimestre de 2015 y que cerró el primer trimestre de 2016 con una contracción de 0,3%, la industria atraviesa una severa crisis. El país se encamina a su peor recesión en un siglo, luego de que en 2015 su PIB se contrajera 3,8%, dando forma a un escenario que según todas las previsiones hará que este año tenga un desempeño similar.

La crisis disparó el desempleo, la inflación y acrecentó la brecha fiscal, que fue proyectada en más de 45.000 millones de dólares este año.

Además, el país atraviesa una grave inestabilidad política que mantiene suspendida de sus funciones a la presidenta Dilma Rousseff, a la espera de que el Senado juzgue si pierde su cargo en forma definitiva por supuesta manipulación de las cuentas públicas.

La salida de Rousseff llevó al poder al vicepresidente Michel Temer, convertido en su enemigo político, por un máximo de 180 días, plazo legal para que la Cámara alta juzgue el caso.

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AFP