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Unos taxistas en moto buscan clientes en el exterior de un hotel de Agadez, en Níger, el 5 de abril de 2017

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"Es como si diéramos una bofetada a un niño sin que sepa qué ha hecho mal". Isuf Maha, alcalde de Tchirozerine, resume así "la sensación de la población" a raíz de una ley que prohíbe el tráfico de migrantes en Níger.

En mayo de 2015, el Gobierno nigerino adoptó un texto que prohíbe el tráfico ilegal de migrantes. Los infractores se enfrentan "de uno a 30 años de cárcel", a "multas de 3 a 30 millones de francos CFA (4.500 a 45.000 euros)", así como a "la confiscación" de vehículos.

La ley empezó a aplicarse "estrictamente a partir de agosto de 2016", afirma a la AFP el ministro nigerino del Interior, Mohamed Bazum.

Más de "un centenar de traficantes de personas" han sido detenidos, unos cien vehículos confiscados y "cerca de 7.000 migrantes trasladados a Agadez", añade el ministro, que opina que hay que luchar contra "todos los tráficos (migrantes, armas, droga) ya que están interconectados".

Como consecuencia de ello, los traficantes y los intermediarios han ido a la baja, pero los comercios, bancos y transportistas han visto cómo sus actividades disminuían sin los miles de migrantes que, pese a su extrema pobreza, daban vida a la ciudad, zona de paso hacia Libia y Europa.

"Soy ayudante intermediario. Ahora la policía nos llama 'cómplices'", ironiza Achama Akomili, de 35 años, para describir la criminalización de su actividad, legal hasta hace unos meses.

"Antes me ganaba bien la vida. Pagaba mi alquiler con los migrantes y los intermediarios. Podía mantener a mi mujer con esto, ayudaba a mi familia. Hoy en día, nada funciona. Antes cada día, podía ganar 30-40.000 (45-60 euros). Actualmente, puedo pasar una semana sin ganar nada", asegura.

- "Una pérdida para la región" -

"Ya no vendo nada. El negocio está estancado", se queja Isuf Halidu, un vendedor del mercado, que propone toda una serie de productos que pueden ser útiles a los migrantes, como guantes, recipientes para el agua, leche, azúcar, etc.

En los bancos, las múltiples publicidades para las empresas de transferencias monetarias (Al Izza, Ria, Western Union...) dan una idea de las sumas colosales que transitan por Agadez.

"Antes, había cola delante de los bancos. Podíamos tener más de 300 migrantes por día en una agencia. Hoy, nada o casi nada (...) Es una pérdida para la región", afirma un empleado que pidió el anonimato.

Para el ministro del Interior, "la crítica está fundamentada. Teniendo en cuenta la envergadura del tráfico de migrantes irregulares, se desarrolló una economía que hacía vivir a muchas personas".

- El dinero de Europa -

Con el apoyo de Europa, Níger adoptó un "programa de 300.000 millones de CFA" (460 millones de euros). Este es un plan global con una parte relativa a la seguridad (30%) pero también económica y civil (70%), que tiene que afectar "a todos los ámbitos de las actividades", explica Bazum.

Este monto hace fantasear a los habitantes de Agadez: "¿Cuándo veremos el dinero que Europa ha dado? Siempre hay reuniones, pero para nosotros nada. Tenemos mujeres e hijos, y estamos esperando", critica Abdulaye Alora, intermediario de 45 años.

Isuf Maha, también secretario general de la asociación de municipalidades de la región de Agadez, teme que la prohibición de trabajar con migrantes lleve a los desempleados a dedicarse a actividades ilegales, como el tráfico de cocaína, de armas o de coches robados.

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AFP