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Un niño muestra un cartel rechzando las armas el 20 de octubre de 2004 en Chicago (EEUU)

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Niños de 12 años, ocho y hasta de cinco meses han muerto en estos días por heridas de bala en Estados Unidos. En general, estas muertes son provocadas por accidentes que ilustran el peligro de la proliferación de armas de fuego y la inconsciencia de los adultos.

La mala suerte juega un papel importante en estas tragedias, pero más aún la negligencia. Así lo muestra este ejemplo típico relatado por The Repository of Canton, un pequeño diario de Ohio (noreste). Dos hermanos de 11 y 12 años son invitados a un campo de tiro. Nada original en un país donde disfrutar el fin de semana vaciando cargadores es algo común. Un arma descansa sobre la mesa de picnic. El más chico de los hermanos la toma y se le escapa un tiro. Su hermano mayor recibe el disparo en la cabeza y muere.

El domingo, los medios informaron también de la muerte de una niña de ocho años en el estado de Tennessee (centro). Fue abatida por su vecino de 11 años. El origen del drama fue una simple disputa por un cachorro. El niño tomó la pistola calibre 12 de su padre que no estaba bajo llave y desde su casa le disparó a la vecina.

Un estudio realizado en el año 2000 por el American Journal of Public Health en hogares con niños y armas concluyó que en más del 40% de esos hogares había al menos un arma guardada sin llave y sin la traba de seguridad activada.

Quince años más tarde, el problema está lejos de estar resuelto, pese a la cantidad de campañas de sensibilización llevadas a cabo tanto por el lobby de las armas como por sus adversarios.

- El 'pum-pum' confunde -

La todopoderosa Asociación nacional del Rifle (NRA) tiene colgada en su página web una lista de recomendaciones para quienes tengan armas y vivan junto a sus hijos pequeños. "En casa, a las armas las llamamos armas. No 'bang bang', 'pun pun' o 'pum-pum'", señala una "madre NRA" en un vídeo. La mujer desaconseja que los niños de la casa tengan juguetes que representen armas, para evitar cualquier "confusión".

Actualmente, un tercio de los niños estadounidenses vive en hogares donde hay al menos un arma. Y dos millones de ellos viven cerca de un arma cuya traba de seguridad no está activada, afirma la organización Everytown for Gun Safety.

Otros estudios muestran que dos tercios de los niños saben perfectamente dónde guardan o esconden las armas sus padres, pese a que los adultos están convencidos de lo contrario.

El guardado de las armas es solo una faceta del problema. Los accidentes se producen en todas partes porque las armas circulan sin problema. "Hay más muertes de niños por arma de fuego en Estados Unidos que en el resto de los países desarrollados porque tenemos armas y leyes permisivas en materia de armas", explica a la AFP David Hemenway, experto de la Universidad de Harvard.

Estados Unidos tiene casi la misma cantidad de armas en manos de civiles que cantidad de habitantes.

"Por otro lado, muchos padres no entienden que sus hijos no han desarrollado tanto su psicología y que no podemos esperar que los niños se comporten como pequeños adultos", añade Hemenway.

- Asesino a los dos años -

No es raro que en Estados Unidos los menores de 12 años manipulen armas con balas reales pese a su poca conciencia del peligro. En agosto de 2014, un niña de nueve años mató a su instructor de tiro mientras manipulaba una pistola-ametralladora Uzi en Arizona.

Cuatro meses más tarde, un niño de dos años mató a su madre accidentalmente en un supermercado de Idaho (norte), al tomar la pistola que ella llevaba en su bolso.

A principios de septiembre, la ciudad de Cleveland (Ohio, noreste) registró la muerte por herida de bala de un niño de cinco años, seguida de otro de tres años.

Este jueves se celebrarán las exequias de Aavielle Wakefield, quien murió de un balazo en el pecho a los cinco meses de vida.

Estos casos han impactado a los estadounidenses y generan preocupación más allá de las fronteras. Sin embargo, las cosas no cambian. Un año después del accidente en el campo de tiro de Arizona, los niños siguen autorizados a disparar contra objetivos, según un reciente reportaje publicado por el New York Times.

En estos últimos días, la matanza en una universidad de Oregon (noroeste) a manos de un joven ha reavivado el debate sobre el control de armas en el país.

AFP