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Un soldado patrullando un cementerio en Buyumbura durante el funeral del hijo de un defensor de los derechos humanos, el 10 de noviembre de 2015

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La Unión Europea (UE) decidió este viernes evacuar a las familias y parte del "personal no esencial" de su delegación en Burundi como "medida de precaución", al tiempo que Bélgica aconsejaba a algunos de sus ciudadanos abandonar su antigua colonia.

La UE decidió evacuar "de manera temporaria" a las familias y parte del "personal no esencial" de su delegación en Burundi, indicaron altos responsables comunitarios. "La decisión se adoptó sobre la base de una nueva evaluación de riesgo por la situación en Burundi, pero la legación continuará funcionando normalmente", indicó una de las fuentes a AFP.

Se trata "principalmente de una medida de precaución", en momentos en que "las tensiones y los riesgos se vuelven cada vez mayores, como consecuencia de las acusaciones de algunos dirigentes de Burundi y una creciente hostilidad", explicó por su parte un miembro de la delegación de la UE en Buyumbura.

Burundi está sumido en una crisis política desde finales de abril, cuando su presidente, Pierre Nkurunziza, presentó su candidatura para un controvertido tercer mandato, que ganó.

La oposición, que boicoteó los comicios, considera que ese tercer mandato es contrario a la Constitución y al Acuerdo de Arusha que abrió la vía al final de la guerra civil (300.000 muertos entre 1993 y 2006), que limitan a dos los mandatos presidenciales.

En medio del conflicto, tras una brutal represión de las manifestaciones y la reelección en julio de Nkurunziza, la violencia se intensificó y que pasó a ser armada.

Al menos 240 personas murieron y más de 200.000 huyeron el pequeño y enclavado país africano.

Este viernes, Bélgica, antigua potencia colonial de Burundi, aconsejó a sus ciudadanos cuya presencia no es esencial que dejen ese país.

"Desde el mes de octubre, el clima de violencia se agravó. También se hicieron públicas declaraciones hostiles hacia Bélgica y las amenazas contra los ciudadanos belgas", indicó el ministerio de Relaciones Exteriores belga "desaconsejando" asimismo "todos los viajes a Burundi".

Pascal Nyabenda, presidente del partido de Nkurunziza, había acusado el miércoles al "colonizador belga" de financiar y armar a los opositores al tercer mandato presidencial del actual mandatario. También había denunciado las "declaraciones apocalípticas" de "grupos de presión belgas y sus redes de la UE" sobre la amenaza de "genocidio" en Burundi.

Representantes opositores han acusado al CNDD-FDD de preparar un plan comparable al que desembocó en un genocidio en el vecino Ruanda en 1994.

En este país, tras ser abatido el avión del presidente, el hutu Juvénal Habyarimana, el 6 de abril de 1994, comenzaron matanzas a gran escala. Desde todos los estratos de la administración se crearon listas de personas a eliminar. Las milicias hutu 'Interahamwe' y las Fuerzas Armadas Ruandesas (FAR) mataron metódicamente a los 'Inyenzi' ('las cucarachas', en idioma kinyarwanda, como apodaban a los tutsis), así como a los hutus opositores al partido de Habyarimana y a quienes se negaban a participar en las matanzas.

El 4 de julio de 1994, el hoy gobernante Frente Patriótico Ruandés (FPR) tomó Kigali, poniendo fin a las masacres. La victoria de los rebeldes provocó a su vez un éxodo de centenas de miles de hutus hacia el vecino Zaire (actualmente República Democrática del Congo).

AFP