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Unos migrantes clandestinos africanos llegados al puerto de la ciudad tunecina de Zarzis tras haber sido rescatados por unos pescadores en el mar el 19 de marzo de 2015

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Los europeos presionarán esta semana a los países africanos para que cooperen más en el regreso a casa de sus migrantes irregulares, en una cumbre prevista en La Valeta.

La capital maltesa acogerá el 11 y 12 de noviembre a dirigentes de ambos continentes para tratar "las causas profundas" que empujan a tantos africanos a plantearse su futuro en Europa, al punto de arriesgar sus vidas atravesando el Mediterráneo en precarias embarcaciones.

La cumbre fue programada la pasada primavera, al día siguiente de un trágico naufragio, en abril, en el que perecieron ahogados unos 800 migrantes frente a las costas de Libia, punto de partida de numerosos migrantes económicos africanos.

Después, los reflectores se vieron desplazados hacia la ruta de los Balcanes, por la que transitan cada vez más demandantes de asilo sirios, y también afganos o iraquíes.

No obstante, el flujo desde África no ha cesado y los países europeos están decididos a cerrar sus puertas a quienes, con excepción de los eritreos, no tengan derecho a aspirar al estatuto de refugiados. Estos son los más numerosos entre los casi 140.000 migrantes llegados a Italia por mar en 2015, pero la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) también ha censado a unos 18.000 nigerianos y más de 8.000 sudaneses.

- Los africanos "preocupados" -

Entre los migrantes irregulares africanos también se encuentran en Europa numerosas personas llegadas legalmente, con visados de turismo, por ejemplo, pero que nunca han regresado a sus países.

"A pesar de la focalización actual sobre Siria, la cumbre de La Valeta sigue siendo muy importante para las capitales europeas, porque concierne un problema migratorio a largo plazo" y no coyuntural, subraya un diplomático europeo. Y "los países africanos están inquietos, puesto que temen tener que pagar los platos rotos de la fuerte movilización europea a favor de los refugiados sirios", añade.

"No podemos tolerar un doble rasero", lanzó recientemente el ministro senegalés de Integración africana, Kadhim Diop, deplorando que los africanos sean "automáticamente considerados como migrantes económicos a rechazar". "Nuestros hijos sufren en esas rutas y se dejan sus vidas y vivimos muy mal este drama", subrayó.

La cumbre de La Valeta deberá desembocar en un "plan de acción", con proyectos concretos a realizar de aquí hasta finales de 2016 que respondan a las preocupaciones de ambas partes.

También buscarán, en particular, incitar a ciertos países africanos a "readmitir" en sus territorios a más de sus propios ciudadanos, con ayuda financiera, pero también logística y planes de reinserción. "Muy frecuentemente, los países de origen plantean dificultades: las 'tasas de aceptación' de los retornados son muy bajas, de alrededor del 20%", indica una fuente europea. Como consecuencia de ello, los fondos enviados por la diáspora a África son muy superiores a los de la ayuda al desarrollo, lo que hace de los primeros una fuente clave de ingresos.

Algunos países africanos están dispuestos a cooperar, bajo la condición, según un negociador europeo, de poder enviar a más trabajadores legales a Europa, en tanto los Estados de la UE parecen poco inclinados a abrir nuevos canales de migración legal. "Las posibilidades de visita turística y estadía académica o profesional deben ser ampliadas y la obtención de visados facilitada", preconiza Diop.

- Un fondo para África -

La UE propondrá también su ayuda contra los traficantes de seres humanos. Y para que los africanos se mantengan en su continente, quiere promover iniciativas generadoras de empleo y estimular la inversión, sobre todo en las áreas rurales.

Los europeos prometen también ayudar al continente a afrontar sus migraciones internas, apoyando en particular a países como Sudán, Etiopía y Camerún, que acogen por su parte a muchos migrantes.

Para financiar todos estos proyectos, la cumbre creará un fondo fiduciario para África, propuesto por la Comisión Europea. El ejecutivo europeo entregará 1.800 millones de euros y exhortó a los Estados miembros a contribuir para duplicar este monto.

AFP