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Iraníes en un restaurante de sushi de capital francés en Teherán el 16 de julio de 2017

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Durante años los iraníes tuvieron que contentarse con "Mash Donalds" o "Pizza Hat", pero desde hace poco las cadenas de restaurantes occidentales empiezan a llegar, y eso que hacer negocios en Irán no es apto para medrosos.

La economía iraní ha depositado sus esperanzas en los inversores extranjeros tras el levantamiento de parte de las sanciones internacionales, como consecuencia del acuerdo en materia nuclear concluido con las grandes potencias en 2015. Hasta entonces se ahogaba por las sanciones de Estados Unidos y la burocracia.

Convencidas de que el riesgo vale la pena, algunas franquicias europeas han entrado en el mercado iraní de la restauración, que representa 7.000 millones de dólares (poco más de 6.000 millones de euros) anuales, según la sociedad local de consultores ILIA, que calcula que esta cifra se duplicará en diez años.

La española Telepizza abrió en julio su primer restaurante en Teherán, a través de un consorcio iraní que prevé invertir 100 millones de euros en la apertura de establecimientos en otras ciudades del país.

El primer europeo en aventurarse fue el empresario francés de 41 años Amaury de la Serre, quien compró los derechos de una cadena francesa de sushi (japonés) para lanzarse en Irán, del que quedó prendado durante una visita en 2013. Sushi Shop abrió la semana pasada en un barrio acomodado de Teherán tras casi dos años de trabajo.

- "Un infierno administrativo" -

"Hay una fuerte voluntad del gobierno de atraer capitales extranjeros y el saber hacer, pero a nivel administrativo cotidiano es un infierno", declaró a la AFP De la Serre.

"Todo lleva tiempo, todo es complicado. Es muy, muy difícil trabajar con las aduanas", asegura. "Pero no hay nada sin esfuerzo. Aquí todo cambia a una velocidad increíble. Me gusta este país y estoy muy contento de asistir a toda esta evolución", añade.

Poner en marcha la red de abastecimiento para procurarse los ingredientes es complicado y encontrar local se convierte en una aventura.

El gobierno afirma que intenta aligerar la burocracia, pero según un informe del Banco Mundial (BM) sobre la facilidad para hacer negocios, el país perdió este año tres puestos y se sitúa en el 120º de una lista de 190.

El otro rompecabezas viene de Europa, donde los grandes bancos congelan las cuentas o las transferencias en cuanto detectan un vínculo con Irán por miedo a sanciones de Estados Unidos, explica De la Serre.

- Trump -

Además se divisan nubarrones en el horizonte, por la retórica belicosa de la Casa Blanca.

Con su retórica agresiva contra Irán, el presidente estadounidense, Donald Trump, pone nerviosos a los inversores. Esta misma semana, su gobierno impuso nuevas sanciones a Teherán por el programa de misiles balísticos y su comportamiento "dañino" en Oriente Medio.

Los conservadores iraníes, desconfiados respecto a lo que llaman "la infiltración cultural" de Occidente en Irán, tampoco facilitan las cosas.

En 1994, un restaurante llamado McDonald's fue incendiado dos días después de abrir en Teherán, pero el sentir general ha cambiado y en la actualidad la clase media y la pudiente de Irán se sienten atraídas por las marcas extranjeras.

En cualquier caso, las autoridades reconocen la apremiante necesidad de inversiones extranjeras parar crear empleo y reducir la desocupación que afecta al 12,6% de la población y a casi el 27% de los jóvenes.

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AFP