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La consejera especial del Estado de Birmania, Aung San Suu Kyi (I), en un encuentro en Pekín, el 19 de agosto de 2016

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La premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi se enfrentará el miércoles a uno de los mayores desafíos de su gobierno en Birmania: lograr un acuerdo de paz con una multitud de guerrillas étnicas en conflicto desde hace décadas con el poder central.

El secretario general de la ONU Ban Ki-moon participará en la conferencia a la que acudirán distintos grupos rebeldes que combaten desde hace décadas contra el gobierno birmano, actualmente encarnado por Aung San Suu Kyi.

Unos 700 representantes de esos grupos rebeldes han aceptado desplazarse el miércoles a Naypyidaw, capital administrativa del país, para las discusiones, que se extenderán hasta el fin de semana.

Aung San Suu Kyi, que acumula las funciones de ministra de Relaciones Exteriores y consejera especial del Estado, y es la jefa de gobierno de facto, ha convertido en una de las prioridades de su gobierno, tras ganar las elecciones de noviembre de 2015, terminar con esas guerrillas.

"Sin paz, no puede haber un desarrollo duradero", aseguró la semana pasada en Pekín, a donde viajó para buscar el apoyo de las autoridades, ya que varios grupos rebeldes están vinculados al gobierno chino.

Las conversaciones de paz han sido bautizadas el "Panglong del siglo XXI", en referencia al histórico acuerdo al que llegó en 1947 el general Aung San, padre de Aung San Suu Kyi y héroe de la independencia birmana, con la potencia colonial británica.

El general hizo firmar a los principales grupos insurrectos ese acuerdo, sentando las bases de un sistema federal y Birmania logró la independencia en 1948, pero entretanto Aung San fue asesinado.

A su muerte le siguieron años de luchas intestinas entre facciones políticas hasta que en 1962, el general Ne Win tomó el poder con un golpe de Estado.

Durante más de cinco décadas de gobierno de junta militar, los combates han continuado, convirtiendo este conflicto en uno de los más antiguos del mundo.

En 2015, el gobierno encargado de garantizar la transición post-junta logró un frágil acuerdo de paz con ocho grupos rebeldes, pero los más importantes siguen negándose a firmar. Y los combates prosiguen entre guerrillas y ejército, particularmente en las regiones de Kachin (norte) y Shan (este).

- Primera ronda -

Aung San Suu Kyi sabe que no logrará obtener la firma de un acuerdo de paz en la primera ronda de negociaciones y ya ha anunciado que habrá encuentros con los insurgentes cada seis meses.

"Los que sugieren que podría haber un acuerdo en los próximos días o semanas son ingenuos soñadores", advierte el especialista en cuestiones de seguridad de la consultoría IHS-Jane's Anthony Davis, prediciendo que las negociaciones podrían durar "años".

Los grupos rebeldes no esperan soluciones sencillas, pero aseguran estar deseosos de conocer el proyecto de Estado federal de Aung San Suu Kyi, con mayor autonomía para las regiones.

"Los grupos armados étnicos participan para poder decirle al gobierno lo que piensan. Esta conferencia será la única oportunidad de decir las cosas abiertamente", asegura a la AFP un responsable rebelde bajo anonimato.

"Pero no nos marcharemos de esa conferencia con una solución, porque no habrá debate", añade.

El estilo dirigista de Aung San Suu Kyi y el mutismo de su gobierno ya han recibido críticas en el país.

La dirigente debe pronunciar el discurso de apertura de estas conversaciones el miércoles, día en que también intervendrá Ban Ki-moon, la primera vez del secretario general de la ONU en este conflicto.

En las negociaciones participará asimismo el jefe del ejército birmano, que sigue controlando ministerios clave como el de Defensa o Interior, y con el cual Aung San Suu Kyi debe contemporizar.

La llegada al poder de la exdisidente suscitó grandes expectativas en las regiones rebeldes. Las 135 minorías étnicas del país representan una tercera parte de la población del país y votaron en masa al partido de Aung San Suu Kyi en las legislativas de finales de 2015 y eso que no era un apoyo evidente, ya que Aung San Suu Kyi es vista como representante de la etnia mayoritaria de los Bamars.

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AFP