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Peatones caminan por las calles de Pyongyang el 8 de octubre de 2015

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Las conversaciones de alto nivel entre Corea del Norte y Corea del Sur para reducir las tensiones fronterizas, que en agosto casi desembocaron en un conflicto armado, terminaron el sábado sin resultados.

De acuerdo con periodistas, no se emitió ningún comunicado este sábado, segunda jornada de diálogos en la zona industrial intercoreana de Kaesong, situada en Corea del Norte, muy cerca de la frontera.

Tampoco se anunció una fecha para un nuevo encuentro. Está previsto que un responsable del ministerio surcoreano de la Unificación haga declaraciones a la prensa más tarde.

Estas conversaciones a nivel de viceministros eran las primeras de este tipo desde hace casi dos años.

No se esperaban grandes avances pero sí algunos progresos entre las dos partes, deseosas de reanudar los proyectos de cooperación actualmente congelados que tienen un valor simbólico y financiero.

Desde el inicio de los diálogos, el jefe de la delegación surcoreana, Hwang Boo-Gi, y su homólogo norcoreano, Jon Jong-Su, se han reunido tres veces. El sábado por la mañana se entrevistaron durante 40 minutos.

"Ambas partes tuvieron una amplia conversación sobre temas pendientes e intercambiaron sus puntos de vista con sinceridad", dijo en Seúl el ministerio surcoreano de la Unificación.

Los anteriores esfuerzos por entablar un diálogo regular fracasaron rápidamente tras el primer encuentro, una señal de la gran desconfianza que impera entre dos países que técnicamente siguen en guerra, tras la firma de un alto el fuego en 1953.

- "Dar un paso crucial" -

Cuando ambos jefes de delegación se dieron la mano el viernes, Corea del Sur dijo que ha llegado el tiempo de "dar un paso crucial", mientras que Corea del Norte hizo hincapié en la oportunidad de avanzar hacia una relación entre Seúl y Pyongyang menos conflictiva.

No había una agenda fijada para las reuniones, pero es probable que se hayan centrado en la reanudación de dos programas transfronterizos.

Corea del Norte, que sufre escasez de dinero, quiere que su vecino del Sur retome las visitas lucrativas que organizaba en el monte Kumgang hasta 2008, cuando las suspendió después de que una turista muriera por un disparo de un guardia norcoreano.

El regreso de los turistas surcoreanos al monte Kumgang sería una victoria para la propaganda del líder norcoreano, Kim Jong-Un, y le aportaría a su país un poco del dinero que necesita.

Seúl quiere, por su parte, que el Norte permita que las familias separadas por la Guerra de Corea (1950-1953) puedan reunirse de forma regular.

Esas reuniones se celebran actualmente menos de una vez al año y con un número muy limitado de participantes, a pesar de la larga lista de espera, compuesta sobre todo por ancianos surcoreanos que se desesperan por ver a sus familiares del Norte antes de morir.

El tema bilateral más espinoso es el programa nuclear de Pyongyang. Aunque Seúl podría haber hablado de desnuclearización, los expertos consideran que ambas partes se centraron probablemente en objetivos más alcanzables.

La víspera del inicio de estos encuentros en Kaesong, Kim Jong-Un afirmó que su país dispone no sólo del arma nuclear, sino que también puso a punto una bomba de hidrógeno. Esta declaración fue no obstante recibida con escepticismo por Washington y Seúl.

AFP