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Fila de votación en Muzaffarnagar, en el estado indio de Uttar Pradesh, el 11 de febrero de 2017

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Al llegar su helicóptero, una multitud de seguidores empieza a gritar el nombre del dirigente de Uttar Pradesh, el estado más poblado de India, donde este sábado comienza una elección regional que tomará el pulso del país.

Con más de 200 millones de habitantes -más que la población de Brasil-, Uttar Pradesh (norte) tiene un complejo tejido social hecho de castas, religiones y alianzas comunitarias. Situado en el corazón de la región donde se habla hindi, sus elecciones son consideradas como un barómetro de la política nacional.

Como todos los estados de India, éste elige cada cinco años a su gobierno local. En Uttar Pradesh, la logística necesaria para estos comicios es tal que el proceso durará semanas y los resultados no se conocerán hasta el 11 de marzo.

Las elecciones serán una prueba para el gobierno nacionalista hindú del Bharatiya Janata Party (BJP), liderado por el primer ministro, Narendra Modi, que arrasó a sus rivales en las elecciones legislativas nacionales de 2014.

Aunque venció en casi el 90% de las circunscripciones de este Estado pobre en aquellas legislativas, el BJP tendrá esta vez una mayor oposición en los comicios regionales.

Enfrente, el Samajwadi Party (SP), una formación local renovada por el joven y carismático Akhilesh Yadav, ministro jefe saliente de Uttar Pradesh, se alió con el Congreso Nacional Indio, un partido que sufrió un importante retroceso en los últimos años tras dominar la vida política india desde la independencia.

"Es una especie de prueba para ellos [el BJP], para ver si cumplieron con las expectativas en materia de empleo, de desarrollo urbano y rural", explica RP Mamgain, profesor en el instituto de estudios del desarrollo Giri de Lucknow, la capital estatal.

En caso de victoria, el Gobierno conseguiría más escaños en la Cámara Alta del Parlamento indio, elegido por las asambleas locales, donde la oposición ha podido bloquear varias de sus reformas estrella.

- Desmonetización -

En sus abarrotados mítines electorales de esta semana, Yadav centró sus ataques en la controvertida desmonetización de billetes decidida por el gobierno.

Para luchar contra la corrupción, Nueva Delhi decretó en noviembre que los dos billetes de mayor importe -el 86% del dinero en efectivo-, ya no tenían valor legal.

"Esa decisión ha sido una enorme pérdida para el país (...) porque nuestra economía, nuestro trabajo y nuestra producción manufacturera quedaron muy afectados", declaró Yadav a AFP.

La penuria de dinero en metálico provocó una contracción de la demanda que podría tener un impacto sobre el crecimiento indio, uno de los más rápidos del mundo.

El Gobierno defiende que la medida será benéfica a largo plazo porque permitirá, entre otras cosas, devolver al sistema bancario una parte del enorme sector informal del país.

Los analistas creen que esta medida no perjudicará al BJP en Uttar Pradesh y que podría incluso aumentar la popularidad de Modi entre los más pobres, ya que se considera como un ataque contra las élites corruptas.

Los sondeos, muy difíciles de realizar en India, no vaticinan un claro vencedor en los comicios.

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AFP