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La ministra de Defensa de Alemania, Ursula von der Leyen, durante una rueda de prensa el 3 de mayo de 2017 en la ciudad de Illkirch-Graffenstaden, en el este de Francia, junto al inspector general de la Bundeswehr, Volker Wieker

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Tendencias de extrema derecha en sus filas, prácticas sádicas no sancionadas y crisis abierta entre la ministra de Defensa y sus tropas: las Fuerzas Armadas alemanas atraviesan una compleja zona de turbulencia.

Fue el arresto la semana pasada de un oficial de la Bundeswehr, presentado como cercano a la extrema derecha, que sirvió como catalizador a esta crisis con aires de matrioshkas (muñecas rusas).

El oficial, Franco Albrecht, de 28 años de edad, que se hizo pasar por un refugiado sirio, es sospechoso de haber preparado un atentado contra extranjeros o militantes de izquierda.

Según el periódico Bild, el expresidente alemán Joachim Gauck y el ministro de Justicia Heiko Maas figuraban en una lista que había elaborado de personas a asesinar.

El caso incomoda al gobierno de Angela Merkel y desacredita un poco más a la Bundeswehr, en donde los últimos meses se conocieron casos de hostigamiento a soldados en los cuarteles.

La ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, cercana a la canciller, anuló un viaje a Estados Unidos para ir el miércoles a la base de la Brigada franco-alemana de Illkirch, cerca de Estrasburgo (este de Francia), en donde estaba destacado el oficial, actualmente detenido.

Los mandos militares investigan para saber si existe una red más amplia cercana a la extrema derecha.

La ministra reveló este miércoles el hallazgo en la base de reliquias de la Wehrmacht, la Fuerzas Armadas alemanas del régimen nazi.

Se trataría de armas, una de ellas grabada con una cruz esvástica, según la prensa, afiches, cascos y eslóganes que estaban en una sala de la base utilizada principalmente por militares de la Bundeswehr.

La Wehrmacht y la Bundeswehr "no tienen nada en común", insistió von der Leyen.

La ministra añadió que deberían investigar cómo el sospechoso "pudo hacer carrera tanto tiempo sin ser descubiero".

- Confianza destruida -

En una entrevista el miércoles con el periódico Bild, la ministra se inquietó del hecho de que "la gente pierde confianza en la Bundeswehr porque cada mes hay nuevos casos de extremistas de derecha, hostigamientos o violencia".

El fin de semana, la ministra denunció la "debilidad de la dirección" de las Fuerzas Armadas y un "mal espíritu de cuerpo", que lleva a minimizar las derivas.

El oficial incriminado pudo ascender luego de haber expresado posiciones ultranacionalistas y xenófobas en un trabajo universitario en 2013 en la academia militar francesa de Saint-Cyr. La academia alertó a las Fuerzas Armadas alemanas que entonces no reaccionaron.

El caso se suma a otros de novatadas violentas que no fueron sancionadas.

"La frecuencia de los hechos muestra que no se pueden ignorar. El disfuncionamiento se ignoró durante mucho tiempo", dijo el miércoles la ministra.

Se reprocha a la jerarquía militar el haber cerrado los ojos respecto a los rituales acostumbrados en los cuarteles: prácticas sádicas de los jóvenes reclutas, soldados humillados y obligados a correr hasta el agotamiento o, incluso, la violación de un suboficial.

La ministra acaba de destituir al responsable de la formación en la Bundeswehr, el general Walter Spindler, por no haber reaccionado con suficiente firmeza frente a estas prácticas.

La cruzada de esta mujer, en el cargo desde 2013 y que la prensa presenta a menudo como probable "delfín" de Merkel al frente de la cancillería, le jugó sin embargo en contra a menos de cinco meses de las elecciones legislativas.

- Zona de peligro -

"Si Von der Leyen dice que el ejército tiene un problema de dirección entonces ello constituye un juicio devastador para ella misma", denunció un responsable del partido socialdemócrata, Lars Klingbeil.

La ministra enfrenta asimismo las críticas abiertas de los militares. Sus críticas "destruyeron mucha de la confianza" que la tropa tenía en la ministra, dijo André Wustner, responsable de la Bundeswehrverband, una asociación que se asemeja a un sindicato de miembros de las Fuerzas Armadas y de sus familiares.

Ursula von der Leyen se comporta como si "criticara a su propio equipo", dijo.

La ministra se encuentra "en una zona peligrosa", estimó por su parte el diario Handelsblatt. "Al 'establishment' de la Bundeswehr no le gusta que lo juzguen", agregó.

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