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Aljazi Al Hussaini, candidata al consejo municipal de Diriyah, a las afueras de Riad, muestra su licencia para la campaña electoral el 29 de noviembre de 2015

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Por primera vez, las mujeres participan a partir de este domingo en una campaña electoral en Arabia Saudí, un reino ultraconservador donde siguen sometidas a numerosas restricciones civiles y políticas.

Las elecciones municipales del 12 de diciembre, cuya campaña oficial comenzó este domingo, son las primeras de la historia de Arabia Saudí abiertas a las mujeres como electoras y candidatas.

Alrededor de 900 mujeres figuran entre los 7.000 candidatos que compiten por 284 consejos municipales.

"Vamos a votar por mujeres, aunque no sepamos nada de ellas", declara Oum Fawaz, una joven profesora oriunda de Hafr Al Baten (noreste). "Me basta con que sean mujeres", añade.

Ahmed, un funcionario de esa misma ciudad, dice no tener problema con la presencia de candidatas. "¿Por qué no? Igual, están allí solo para figurar", estima.

"Es una de las primeras etapas en favor de los derechos a las mujeres", considera en cambio Sahar Hassan Nasief, una activista de la ciudad costera de Yedá (oeste), que conoce a varias de las postulantes.

Fue el rey Abdalá quien, en 2011, a raíz de la Primavera árabe, concedió a las saudíes el derecho de voto y de elegibilidad. Dos años después, nombró a mujeres en el Majles Al Shura, un consejo consultativo.

El desafío es inmenso en este reino que aplica una versión rigurosa del islam. Arabia Saudí no tiene ni una sola ministra y es el único país del mundo en donde las mujeres no tienen derecho a conducir. Asimismo, las mujeres solo pueden salir en público si están cubiertas de los pies a la cabeza, no pueden trabajar, casarse o viajar sin autorización de su esposo o un hombre de la familia.

Si bien el rey Abdalá inició durante su reinado de diez años (2005-2015) un tímido proceso de apertura, el camino hacia la igualad de género sigue plagado de obstáculos.

- Mítines seperados -

Según las cifras oficiales, sólo 130.600 mujeres se han inscrito en las listas electorales, diez veces menos que los hombres.

Además del problema del transporte, para el cual dependen de los hombres, las barreras burocráticas e incluso la ignorancia sobre la importancia del proceso electoral han desalentado a varias mujeres.

Otras son conscientes del papel limitado de los consejos municipales, cuyas prerrogativas se extienden al mantenimiento de las calles y parques, así como a la recolección de basura.

Además, en un reino en donde está prohibido mezclarse, hacer campaña es una tarea ardua para las mujeres. "Para nosotras, es muy difícil llegar hasta nuestros electores", lamenta Nassima al Aada, quien añade que las autoridades le informaron el sábado por la noche de que su nombre fue retirado de las listas. Debía presentarse en Qatif (este), una circunscripción que solo cuenta con 2.000 electoras frente a 48.000 electores.

Para darse a conocer, una candidata puede hacer campaña en las redes sociales, utilizar pancartas y panfletos, pero sin su foto, una prohibición que sea aplica también a los hombres. Las candidatas tienen un obstáculo más que los hombres, ya que la prohibición de mezclarse les impide hablar con los electores del sexo opuesto, sobre todo en los mítines.

La democracia electoral sigue siendo un concepto nuevo en el reino saudí, basado en las relaciones tribales. "Luchamos por un verdadero cambio, fuera de las influencias tribales y familiares", afirma Saud Al Shammry, de 43 años. Este habitante de Riad no descarta la posibilidad de votar por una mujer, "si su programa es bueno".

AFP