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Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional, de extrema derecha, a la presidencia de Francia, hace campaña en Pageas el 13 de abril de 2017

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Marine Le Pen, hija del líder histórico de la extrema derecha francesa, lloró de alegría cuando en 2002 su padre provocó un terremoto político pasando a la segunda vuelta de las presidenciales. Ahora espera repetir la hazaña.

Pero, mientras que Jean-Marie Le Pen nunca pensó realmente que pudiera llegar a ser jefe de Estado, su carismática hija y heredera política está convencida de que el 7 de mayo Francia tendrá su primera presidenta.

La candidata del Frente Nacional (FN), de 48 años, ha sabido capitalizar el hartazgo de los franceses ante el paro y la inmigración y aprovechar la ola nacionalista en Europa para convertirse en una de las máximas favoritas a acceder a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

Con un programa centrado en el "patriotismo" y la "preferencia nacional", Le Pen espera ahora desmentir los sondeos que vaticinan su derrota en la segunda vuelta.

Promete, entre otras cosas, la suspensión de los acuerdos de libre circulación en el seno de la UE, la expulsión de los extranjeros vigilados por radicalización y la supresión del 'ius soli' (nacionalidad por derecho de suelo de nacimiento).

"En el fondo, si tuviera que definirme, creo que contestaría simplemente que soy intensa, orgullosa, fiel, evidentemente francesa. Tomo los insultos a Francia como si fueran contra mí directamente", explica en su videoclip de campaña.

"¡Estamos en nuestra casa!", repite a voz en cuello en los discursos que pronuncia durante sus mítines, a los que acude gente de todas las edades y clases sociales. Un lema que sus adversarios consideran como "un grito de xenofobia". Un "grito de amor" a Francia, contesta ella.

Desde que accedió al liderazgo del FN, en 2011, sucediendo a su padre del que se ha distanciado en los últimos tiempos, Le Pen ha purgado en gran medida el partido del antisemitismo que lo caracterizó durante décadas.

Se ha desecho, al menos parcialmente, de los militantes antisemitas, los nostálgicos de la Argelia colonial o hasta del régimen colaboracionista de Vichy y de los católicos integristas. Todos estos sectores que figuraron durante más de tres décadas en la dirección del partido.

La estrategia ha dado sus frutos y, desde entonces, el partido ha mejorado sus resultados en todos los comicios.

- "Antisistema" -

Con su renovado discurso "patriótico" dirigido tanto a la derecha como a la izquierda, el FN se impuso holgadamente en Francia en las elecciones europeas y municipales de 2014, impulsado por el mismo movimiento popular antisistema que condujo al voto a favor de la salida de Reino Unido de la Unión Europea, así como la elección de Donald Trump en Estados Unidos.

Oradora eficaz, Marine Le Pen sigue defendiendo en sus discursos las posiciones tradicionales de la extrema derecha contra la inmigración y el islam, pero ahora lo hace invocando el laicismo.

Ha abandonado, además, el tradicional discurso nacionalista pero económicamente liberal de su partido y ahora se presenta como la defensora de los trabajadores perjudicados por la globalización, el "libre comercio desleal" y la "dictadura de Europa".

"Contra la derecha del dinero y la izquierda del dinero, soy la candidata de Francia y del pueblo", declaró Le Pen el mes pasado en un debate televisivo.

Pero las recientes declaraciones en las que rechazó la responsabilidad de Francia en una redada contra judíos en París, durante la Segunda Guerra Mundial, le granjearon numerosas críticas de sus rivales, así como de asociaciones judías e Israel.

Para el historiador Nicolas Lebourg, sus polémicas palabras muestran que la líder del FN "intenta definirse de nuevo como una candidata antisistema", en un contexto en el que los sondeos "llevan tiempo" situándola en la segunda vuelta de las elecciones, "pero sin ninguna evolución".

Hasta el momento, sus buenos resultados en las encuestas se han mantenido intactos, pese a la investigación abierta contra ella por un caso de presuntos empleos ficticios en el Parlamento Europeo, donde ocupa un escaño de eurodiputada, y sobre presuntas irregularidades en el financiamiento de campañas electorales pasadas.

Abogada de profesión, Marine Le Pen se presenta como una "mujer moderna". Es madre de tres hijos, dos veces divorciada y vive actualmente en pareja con uno de los dirigentes del FN, Louis Aliot.

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