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La presidenta liberiana Ellen Johnson Sirleaf, primera jefa de Estado de África, en 2016. El capítulo de su etapa en el poder se cierra con las elecciones liberianas, unos comicios muy abiertos de los que saldrá su sucesor

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Más de dos millones de liberianos están llamados a votar el martes para escoger al sucesor de Ellen Johnson Sirleaf, primera mujer elegida jefa de Estado en África, en unos comicios que se anuncian muy abiertos.

Además de nuevo presidente, un puesto para el que se presentaron 20 candidatos, los electores votarán para renovar la Cámara de representantes.

Los colegios electorales estarán abiertos desde las 08H00 hasta las 18H00 GMT y se espera que los primeros resultados lleguen en un plazo de 48 horas, según la Comisión Electoral.

Las elecciones presidenciales se efectúan en dos vueltas, salvo si un candidato obtiene la mayoría absoluta en la primera vuelta, mientras que las legislativas son de una vuelta.

El senador George Weah, leyenda del fútbol africano y candidato perdedor contra Sirleaf en 2005, y el vicepresidente Joseph Boakai, el abogado y veterano político liberiano Charles Brumskine y los poderosos empresarios Benoni Urey y Alexander Cummings se perfilan como favoritos para llegar a la segunda vuelta, según los analistas.

Tras dos mandatos consecutivos, Sirleaf, de 78 años y laureada con el premio Nobel de la Paz en 2011, no puede volver a presentarse.

Sea cual sea el ganador, las elecciones constituirán "un test crucial para el proceso democrático en Liberia", según Maria Arena, jefa de la misión de observadores de la Unión Europea.

"Una transición pacífica de un presidente electo a otro no solo es importante para Liberia, sino también un ejemplo para la región", consideró.

Sería la primera vez que se da una transición pacífica en Liberia, un país marcado por décadas de violencia política que culminaron en una guerra civil que dejó unos 250.000 muertos entre 1989 y 2003.

Además, los comicios supondrán también una prueba para el ejército y la policía del país, que tendrán que garantizar la seguridad por primera vez ante la retirada progresiva de los cascos azules de la ONU, que les devolvieron esta responsabilidad en 2016.

Si bien muchos liberianos reconocen que la labor de la presidenta saliente para mantener la paz, muchos esperan que su sucesor mejore las condiciones de vida de una población en gran parte sumida en la pobreza.

Para encauzar económicamente al país, arrasado entre 2014 y 2016 por la epidemia de Ébola, los candidatos insisten en un plan simple: el desarrollo de las carreteras en el caso de Boakai; de la agricultura, en el de Urey; mientras que Weah y Cummings defienden el impulso de la educación y de la formación profesional.

La campaña fue "en gran medida pacífica", según la Comisión Electoral, mientras que solo se detectaron algunos altercados entre simpatizantes de George Weah y de Charles Brumskine.

Pero el ambiente podría tensarse si se rechazaran los resultados o si se produjeran proclamaciones prematuras de victoria, advierten los analistas y los movimientos de la sociedad civil.

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AFP