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El joven Salh El Karib, sospechoso de participar en los atentados de Cataluña, el 22 de agosto de 2017 en un centro de detención en Tres Cantos, cerca de Madrid

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Una semana después de los atentados que dejaron 15 muertos en Cataluña, la justicia española dejó en libertad provisional a un segundo sospechoso, al considerar que sus vínculos con la trama yihadista no están del todo claros.

En un auto al que accedió la AFP, la Audiencia Nacional estimó que no hay indicios "lo suficientemente sólidos" como para dictar prisión preventiva contra el marroquí Salh El Karib, quien regentaba un locutorio telefónico en Ripoll, el pueblo catalán donde vivieron la mayoría de sospechosos.

En sus declaraciones ante la justicia, Salh El Karib dijo haber comprado con su tarjeta de crédito un billete de avión a Marruecos para Driss Oukabir, el hombre que alquiló la camioneta con la que se perpetró el atropello masivo de las Ramblas de Barcelona, y que ahora está encarcelado.

El Karib se defendió diciendo que era simplemente para echarle una mano y que la cantidad pagada le fue reembolsada en líquido.

En este sentido, el auto del alto tribunal estimó que "no se ha constatado (...) relación alguna con las personas que integrarían el grupo terrorista investigado, salvo esporádicas operaciones de envío de dinero" desde el locutorio que administraba.

Dichos envíos, precisa el escrito, tampoco permiten "extraer ninguna conclusión de interés para el procedimiento", pues se efectuaban hacia Marruecos "en sumas razonables, a favor de los familiares de algunos de los investigados".

No obstante, El Karib, de 34 años, queda obligado a comparecer todos los lunes ante el juzgado y se le prohíbe cambiar de domicilio y también salir de España.

El Karib es el segundo de los 12 presuntos miembros de la célula que queda en libertad provisional. El otro es Mohammed Aalla, propietario del Audi 3 que embistió contra la gente en el paseo marítimo de Cambrils, contra el que la justicia tampoco vio indicios "lo suficientemente sólidos" como para encarcelarlo.

Los otros dos presuntos miembros vivos del grupo, en cambio, están encarcelados y acusados de "asesinatos y lesiones de carácter terrorista": Driss Oukabir y Mohamed Houli Chemlal.

Aparte de estos cuatro, seis miembros de la célula fueron abatidos por la policía regional catalana y dos murieron accidentalmente mientras manipulaban explosivos en una casa de Alcanar, a 200 kilómetros al suroeste de Barcelona.

Los investigadores siguen buscando detalles en España y el extranjero de la trayectoria de todos los sospechosos, que causaron 15 muertos (13 atropellados y dos apuñalados) y unos 120 heridos.

Según estos, la célula pasó al acto con el atropello masivo en las Ramblas de Barcelona, al frustarse en la explosión de Alcanar sus planes de perpetrar un atentado de mayor envergadura con los explosivos que tenían.

- Identifican al 12º miembro -

También este jueves, la policía catalana, los Mossos d'Esquadra, identificó formalmente al 12º miembro de la célula, Youssef Aalla, fallecido en Alcanar, donde se hallaron unas 120 bombonas de gas, clavos, detonadores y al menos 500 litros de acetona.

El primer cadáver identificado en esa casa fue el de Abdelbaki Es Satty, imán de Ripoll, al que se atribuye la radicalización de los integrantes del grupo.

En 2016, la mezquita de Diegem, cerca de Bruselas, se negó a contratarlo a causa de la virulencia de sus prédicas, desveló el miércoles el alcalde de la localidad.

- Incidentes islamófobos -

Los ataques yihadistas, reivindicados por el grupo Estado Islámico, han provocado por otro lado algunos incidentes islamófobos en España.

El miércoles de tarde, unos individuos insultaron y golpearon a una mujer musulmana de 37 años en Usera, un distrito del sur de Madrid.

Según la policía, "al parecer le dijeron 'mora de mierda'", indicó un portavoz a AFP. Previamente, el sábado, un grupo de ultraderecha, Hogar Social, rodeó la principal mezquita de Granada y lanzó bengalas y botes de humo.

Este jueves está prevista una ceremonia religiosa interconfesional en memoria de las víctimas, en la que participarán la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el jefe del Gobierno catalán, Carles Puigdemont.

Cuando acaba de cumplirse una semana desde que Younes Abouyaaqoub matase con una furgoneta a 13 personas en las Ramblas, la famosa arteria barcelonesa vuelve a estar llena de gente, aunque el ambiente está enrarecido.

"Parece que la gente tiene mucho miedo de salir muy temprano y también tiene miedo de salir muy tarde. Así que ha afectado mucho esta cosa", contó a AFP Mustafa Sherif, que regenta un restaurante en las Ramblas.

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AFP