El legendario restaurante parisino Le Fouquet's abrirá por primera vez este domingo desde que los manifestantes de los "chalecos amarillos", un movimiento que según los analistas pierde fuelle pero no ha desaparecido, incendiaran el lujoso local en marzo.

Fue uno de los negocios, bancos y tiendas atacados en el marco de estas manifestaciones semanales, iniciadas en noviembre a raíz de un proyecto para aumentar el precio del carburante y que acabaron derivando en un movimiento nacional de protesta contra las desigualdades sociales.

Pero, mientras que las manifestaciones van perdiendo fuelle –el último sábado, solo salieron a las calles unos cuantos centenares de personas en París, Toulouse y Burdeos–, los "chalecos amarillos" están buscando nuevas vías para expresar su descontento por la política del presidente Emmanuel Macron.

La reapertura del restaurante podría representar un símbolo, una metáfora, de que la vida ha vuelto a la normalidad en París los fines de semana.

Pero los analistas advierten que la ira alentada por el movimiento de los "chalecos amarillos" no ha desaparecido.

"La manifestación ha perdido a sus manifestantes", afirma Luc Rouban, director de investigación en el Centro Nacional para las Investigaciones Científicas francés (CNRS, por sus siglas en francés).

"Se trataba de manifestantes que no tenían mucha experiencia, de un movimiento con el que todo el mundo se identificaba", indicó.

"Pero desde enero, febrero, empezamos a ver a manifestantes profesionales, a los 'black blocs', extremistas muy bien organizados y entrenados en la violencia, que hicieron que la manifestación perdiera un poco su originalidad", agregó.

El ministro francés de Interior, Christophe Castaner, lanzó una revisión de las tácticas de la policía después de que una gran cantidad de manifestantes resultara gravemente herida en las cargas de la policía, por el uso de artefactos como granadas aturdidoras.

Además, las aseguradoras se han gastado millones de euros en indemnizaciones para los propietarios de los comercios que fueron saqueados o dañados durante las manifestaciones.

Sin embargo, el apoyo de la población a los "chalecos amarillos" sigue siendo fuerte, afirma Bruno Jeanbart, subdirector del instituto de sondeos OpinionWay.

En su última encuesta, a principios de julio, el 44% de los franceses afirmaba que estaba de acuerdo con los "chalecos amarillos". "Es un dato increíblemente alto para un movimiento que prácticamente ha desaparecido", afirmó a la AFP.

"Cuando hay altercados violentos en las manifestaciones, la opinión pública, en general, les da la espalda. Los chalecos amarillos han logrado evitar eso en gran medida".

- "La frustración no ha desaparecido" -

Las demandas de los manifestantes, que piden reformas como un aumento del salario mínimo o una democracia más directa, siguen calando fuerte en quienes ven en Macron –un exbanquero– un tipo arrogante que ha perdido el contacto con la población.

Particularmente explosiva podría ser una reforma de las pensiones que podría contemplar "incentivos" para trabajar más allá de la edad de jubilación (62 años).

Y aunque Macron logró imponerse en las elecciones europeas de este año –en las que su partido quedó segundo por detrás de la formación ultraderechista Agrupación Nacional–, todavía le queda una larga travesía hasta las presidenciales de 2022.

"Solo porque las protestas hayan perdido impulso, eso no significa que la frustración haya desaparecido. El volcán ya no está en erupción, pero el magma sigue ahí", señala Luc Rouban a la AFP.

Los "chalecos amarillos" que quedan tratan ahora de paliar la falta de organización y de liderazgo que ha lastrado las bases del movimiento.

Unos 600 activistas de todo el país se congregaron el pasado mes en la localidad de Montceau-les-Mines (este) para debatir una hoja de ruta en su tercera reunión de este tipo.

Están promoviendo referendos y respaldando a candidatos no políticos para las elecciones locales.

"El gobierno ha conseguido salir adelante porque los manifestantes adoptaron modos violentos, pero si piensa que el asunto está solucionado, se equivoca", avisa Jeanbart, de OpinionWay.

"Con los 'chalecos amarillos', sabíamos que algo iba a ocurrir, pero no sabíamos qué", comenta. "Creo que [el movimiento] volverá bajo una forma que nunca habíamos imaginado hasta ahora".

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