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Un soldado norcoreano observa a un hombre y a una niña que pasan por delante de él en bicicleta el 16 de abril de 2017 cerca de Sinuiju, al otro lado de la fronteriza ciudad china de Dandong

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Un soldado que fuma y otro lee sentado tranquilamente junto al agua: visto desde el lado chino de la frontera, el ejército norcoreano no parece estar en pie de guerra, a pesar de las amenazas contra el régimen de Kim Jong-un.

En Dandong, en principal punto de paso chino hacia Corea del Norte, centenares de turistas toman cada día pequeños barcos para un crucero por el río Yalu, que separa los dos países, constataron unos periodistas de la AFP.

Los barcos se acercan hasta tan sólo unos metros de la costa coreana, lo que permite a los turistas ver el país sancionado internacionalmente por su programa nuclear.

Si la frontera entre las dos Coreas es una de las más militarizadas del mundo, el ambiente es mucho más relajado en el límite entre Corea del Norte y China.

A pesar de que este domingo el régimen comunista llevó a cabo un lanzamiento de misil fallido, los soldados que se ven desde los barcos chinos parecen muy tranquilos.

Algunos están sentados en una bicicleta, leyendo o fumando, al lado de mujeres que lavan ropa en el río.

Una imagen muy alejada del espectacular desfile militar del sábado en Pyongyang para conmemorar el 105º aniversario del nacimiento de Kim Il-sung, fundador del régimen y abuelo del actual líder.

En los cruceros del río Yalu las cosas son mucho más tranquilas y un turista no duda en 'provocar' a los norcoreanos lanzando una piedra en dirección a la frontera, que cae en el agua antes de alcanzar Sinujiu, la localidad unida a la ciudad china de Dandong por el llamado Puente de Amistad.

Desde una garita de madera verde, un soldado norcoreano observa tranquilamente a los turistas con unos prismáticos y otro no duda en saludarlos con la mano.

Los cruceros por el Yalu son una verdadera industria en el puerto de Dandong, donde decenas de barcos llevan a los turistas por solo 70 yuanes (10 euros).

Durante la travesía, un vendedor ambulante en una barca se acerca para vender productos norcoreanos, como huevos, cigarrillos o alcohol.

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