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Vista aérea del portaviones francés 'Charles de Gaullle' en el Mediterráneo oriental el 22 de noviembre de 2015

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Después de los atentados del 13 de noviembre, Francia intensificó sus bombardeos contra el grupo Estado Islámico (EI) y trató de movilizar a sus aliados para mantener la máxima presión contra la organización yihadista, pero sigue negándose a aportar tropas para una ofensiva terrestre.

La acción más emblemática de esa repuesta fue el envío al Mediterráneo oriental del portaaviones 'Charles de Gaulle', que intervino en los bombardeos contra el EI diez días después de los atentados yihadistas, que causaron 130 muertos y cientos de heridos en París.

El 'Charles de Gaulle' nos "permitió marcar un esfuerzo contra Daesh (acrónimo árabe del EI) en Siria, continuando al mismo tiempo nuestras misiones de apoyo a tierra (de las tropas kurdas e iraquíes) en Irak", indicó el portavoz del estado mayor de las fuerzas armadas francesas, el coronel Gilles Jaron.

Tras el despliegue del portaaviones en la zona "pasamos del 5 al 20% de las contribuciones (a la coalición dirigida por Estados Unidos) en materia de bombardeos", precisó.

El 'Charles de Gaulle' permitió triplicar la capacidad aérea de Francia contra el EI, llevando de 12 a 38 el número de cazabombarderos estacionados en Oriente Medio.

Después de la conmoción de los atentados y su eco mundial, el presidente François Hollande obtuvo ayuda militar de Gran Bretaña y Alemania.

No obstante, la intensificación de los bombardeos, llevada a cabo también por Estados Unidos después de los atentados, no transforma de manera decisiva la situación en el terreno.

Sirve para "fragilizar al EI, afectar su funcionamiento, pero no para precipitar su hundimiento", estima Philippe Gros, de la Fundación para la Investigación Estratégica (FRS) de París.

Los bombardeos, que se limitaban al apoyo de las tropas de tierra en Irak y eran realizados esencialmente por los norteamericanos, tienen ahora por blanco los centros de comando y de entrenamiento y las instalaciones petroleras que permiten al EI financiarse.

- "Otro frente en el Sahel" -

"La dinámica francesa permitió incitar a Estados Unidos a pasar a otro tipo de bombardeos, el ataque de las infraestructuras petroleras, sean éstas de extracción, de refinamiento o de transporte, señala Jean-Claude Allard, experto del Instituto francés de Relaciones Internacionales y Estratégicas (Iris).

El 'Charles de Gaulle' se dirige ahora hacia el Golfo, donde va a dirigir durante varias semanas las operaciones navales de la coalición contra el EI, continuando al mismo tiempo su campaña de bombardeos. El fin de su misión está previsto en marzo.

¿Qué más podría hacer Francia, dado que no está en condiciones de aumentar el número de sus aviones estacionados en Jordania y en los Emiratos Árabes Unidos, y con su "fuerza aérea en el límite de sus capacidades"?

El relevo en el Golfo será asegurado en ese momento por un portaaviones norteamericano y la presión sobre el EI seguirá siendo la misma, sostiene Jaron. "Es la suma de las capacidades de la coalición lo que hay que mirar", no sólo la contribución francesa, agrega.

Jean-Claude Allard considera que Francia no tiene que tratar de aumentar su presencia militar en Oriente Medio en detrimento de la que tiene en el Sahel, donde combate al yihadismo local. "Si se aumentara la capacidad en el teatro sirio, se correría el riesgo de desproteger el flanco sur", afirma.

La mayor cooperación con Rusia, que Hollande pidió tras los atentados, parecer ser muy limitada hasta ahora.

Seguimos estando en una lógica de coordinación para evitar los choques navales o aéreos y "la próxima etapa requerirá un diálogo político", afirma Jaron.

Sean cuales sean las repercusiones de los bombardeos, ninguna salida militar será posible contra el EI sin la intervención de tropas de tierra, los kurdos, la oposición siria llamada moderada e incluso el ejército oficial sirio, como lo reconoce ahora Francia.

"Con las fuerzas que quieren y pueden, se llega rápidamente a un límite en las opciones", señala empero Gros, manifestando un pesimismo que comparten numerosos expertos. Entre tanto, "más vale tener una lógica de contención del EI que un 'sprint'", con una campaña aérea aún más intensa, sostiene.

AFP