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David Cameron habla entre la fundadora de la marca de bolsos Isabella Queen, Isabelle Ugochukwu (izq), y la política laborista Harriet Harman, este miércoles 22 de junio durante un acto de campaña en Bristol, al suroeste de Inglaterra

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Los británicos deciden este jueves si siguen formando parte de la Unión Europea, en un referéndum muy reñido que definirá su futuro y el del continente.

Al término de una intensa campaña centrada en la inmigración y la economía, un número récord de ciudadanos, 46,5 millones, estaban inscritos para votar a partir de las siete de la mañana hora local (06H00 GMT). El resultado final se espera sea conocido la madrugada del viernes o a primera hora de la mañana.

Dos nuevos sondeos difundidos el miércoles daban a los partidarios de romper con Bruselas una pequeña ventaja, pero un tercero colocaba en cambio en cabeza la opción de quedarse en la UE. Las casas de apuestas se inclinaban ampliamente por un triunfo de la permanencia en el bloque, por 76% a 24%.

Los votantes deben responder a la pregunta: "¿Debe el Reino Unido seguir siendo miembro de la Unión Europea o abandonar la Unión Europea?". Podrán elegir entre dos opciones, Seguir (Remain) o Abandonar (Leave).

- Cameron se juega su futuro -

El primer ministro conservador, David Cameron, cuya apuesta personal por convocar el referéndum y defender a la UE podría costarle el cargo en caso de derrota, hizo una intensa campaña hasta el último día.

En su mítin final el miércoles en Birmingham (centro) en favor del "Remain", quiso dejar claro que el resultado será irreversible, afirmando que "si se salta del avión, no puedes volver a entrar por la cabina".

En el otro extremo, el ex alcalde de Londres Boris Johnson, ferviente defensor del Brexit, prosiguió su campaña frenética el miércoles y pidió que la gente "crea en su país" y vote por irse del bloque.

Nunca antes un país abandonó la Unión Europea desde el nacimiento del proyecto europeo en los años 1950, cuando todavía humeaban los escombros de la Segunda Guerra Mundial y la mitad del continente vivía en dictaduras. Ahora, el bloque engloba a 28 países democráticos.

El Reino Unido se sumó a ella en 1973, pero ya en 1975 celebró un primer referéndum para acallar a los euroescépticos, con victoria de la permanencia. El jueves afronta otro, que difícilmente zanjará el debate.

Según lo oído durante la campaña, la salida británica podría hundir la libra y las bolsas, propiciar el abandono de otros países, acabar con la carrera política de David Cameron, atizar las demandas de los independentistas escoceses y de los republicanos norirlandeses, y dejar en el limbo a millones de inmigrantes europeos en el Reino Unido y de británicos en la UE.

Para quienes la desean, sin embargo, la ruptura con Bruselas permitiría al Reino Unido reverdecer laureles, devolverle a su ámbito natural, el mundo anglosajón, frenar la inmigración y, usando su mantra, "recuperar el control del país".

- Nada más que ofrecer a los británicos -

En cualquier caso, avisó el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, no habrá más concesiones al Reino Unido después del referéndum.

"Los políticos y electores británicos tienen que saber que no habrá ningún tipo de renegociación", dijo Juncker. Cameron "obtuvo lo máximo que podía recibir, dimos lo máximo que podíamos dar".

Los dirigentes de más de la mitad de las 100 principales empresas británicas pidieron en The Times el voto a favor de la Unión Europea, al considerar que la salida provocaría "un choque económico" especialmente doloroso para las pequeñas empresas.

El ex primer ministro conservador John Major, pro-UE, acusó a los líderes del Brexit de "enterradores" de la prosperidad británica, y defendió a la inmigración, muy vilipendiada durante la campaña.

Más de cien personalidades de ambos campos se reunirán en un plató de la televisión Channel 4 por la noche para discutir sobre el referéndum.

Entre ellas estará el líder del UKIP (Partido para la Independencia del Reino Unido), Nigel Farage, cuya oposición feroz a la inmigración fue relacionada con el asesinato de la diputada laborista y europeísta Jo Cox, el pasado 16 de junio.

Su muerte frenó el ascenso de Brexit en los sondeos. Su marido Darren Cox dijo el martes a la BBC que fue asesinada "por sus posiciones políticas".

Este miércoles, Cox hubiera cumplido 42 años y sus amigos y simpatizantes le rindieron homenaje con una barca llena de rosas rojas en el Támesis, ante el parlamento.

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AFP