Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Un grupo de soldados patrulla en las calles de Bruselas el 24 de noviembre de 2015. La capital belga se mantiene en el máximo nivel de alerta

(afp_tickers)

Los comandos yihadistas de Francia y Bélgica podrían ponerse a buen resguardo y dejar de operar durante un tiempo, incluso algunos meses, hasta que afloje la enorme presión de las fuerzas de seguridad, estiman analistas.

Pero también podría ocurrir que un 'lobo solitario' empuñe por cuenta propia un kalashnikov y cometa un acto desesperado, que tendría un impacto impredecible dada la cercanía con los atentados del 13 de noviembre en París.

"Lo más probable, es que [los yihadistas] no hagan nada durante cinco o seis meses, para ver cómo reacciona Francia, ver lo que pasa", afirmó recientemente el exjuez antiterrorista francés Marc Trévedic. "Sus ideas se basan en la misma técnica de Bin Laden: esperan que [la represión] caiga sobre los musulmanes, para que se radicalicen más fácilmente. Esa fue la estrategia elaborada por Al Qaida hace ya un buen tiempo", agregó.

El magistrado considera que la movilización excepcional de la policía, la justicia y el ejército para desmantelar redes islamistas y proteger sitios sensibles no puede eternizarse: "No se puede vivir permanentemente así", afirmó el lunes a la radio France Inter. "Los terroristas no son tontos, aguardarán a que las cosas se calmen (...) Y no atacan forzosamente en los lugares donde se los espera (...). No creo que ocurra algo durante la COP 21", dijo Trévedic, en referencia a la Conferencia sobre el Clima de París (COP21), que se inaugurará el 30 de noviembre en presencia de casi 150 jefes de Estado y de gobierno.

La imposición del estado de emergencia hasta finales de febrero permitió a las fuerzas de seguridad francesas multiplicar los allanamientos y las operaciones contra personas y redes bajo sospecha desde hace tiempo, pero sobre las cuales no disponían de pruebas suficientes como para entablar causas judiciales.

En diez días de vigencia de esa legislación de excepción, se efectuaron más de mil registros, casi un tercio de ellos en la región de París, que desembocaron en 139 arrestos y en 117 detenciones preventivas.

Las fuerzas de seguridad "salieron con todas sus fuerzas. Dieron un puntapié en el hormiguero. Es algo que no tiene precedentes en nuestra historia", comentó a la AFP un exanalista de los servicios antiterroristas de la DGSE (el servicio francés de inteligencia exterior), que pidió el anonimato. "No creo que los terroristas tengan la capacidad de montar un golpe en lo inmediato. Lo más probable, es que se hundan en la clandestinidad, dejen todo de lado y esperen. Hay demasiados policías, militares en las calles, allanamientos. Los que siguen libres solo buscan evitar que los capturen", sostiene.

- Los yihadistas, dueños de sus tiempos -

Pero las redes yihadistas siguen manejando sus tiempos y, hasta ahora, han conseguido dictar las agendas de las democracias occidentales, obligándolas a reaccionar después de un golpe sangriento, afirman el juez y el exanalista.

"Por el momento, manejan la agenda", lamenta este último.

"No sabemos cuándo puede ocurrir" un nuevo atentado. "Juegan con nuestros nervios", subraya Marc Trévedic.

Así y todo, un yihadista aislado podría decidir actuar por su cuenta, alentado por los constantes llamamientos a la acción colgados en internet desde Siria e Irak.

"No puede excluirse la acción de un individuo aislado, que se siente acorralado y decide actuar solo, con su kalashnikov", apunta el exanalista. "No es lo más verosímil. Yo diría que hay de 15% a 20% de posibilidades [de que eso ocurra] y 80% de que nos cansemos de esperar antes de que pasen de nuevo a la acción. Pero si alguno de ellos consigue montar algo en las próximas dos semanas, quedaríamos realmente mal parados", advierte.

AFP