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Imagen de la bandera de Reino Unido delante del Big Ben, en Londres, el 10 de junio de 2017

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El gobierno de la primera ministra británica Theresa May seguía negociando este domingo el respaldo del pequeño partido unionista norirlandés DUP que le permita gobernar, a menos de diez días de las negociaciones del Brexit.

"La primera ministra habló esta noche con el DUP sobre la finalización de un acuerdo" para cuando el Parlamento reanude sus sesiones la semana próxima, indicó un portavoz de Downing Street la madrugada del domingo.

Un vocero gubernamental había anunciado el sábado que el DUP había dado su luz verde a un "principio de preacuerdo", de apoyo sin participación, a un gobierno conservador.

Horas después, el despacho de Theresa May matizó el anuncio y aclaró que todavía queda camino por recorrer antes de alcanzar un acuerdo.

"Queremos alcanzar el acuerdo que ofrezca la estabilidad y las certezas que necesita el país en momentos en que se dirige hacia el Brexit y más allá", indicó Downing Street en un comunicado.

El DUP indicó por su parte que "hasta el momento, las conversaciones fueron positivas".

El respaldo de diez representantes del DUP, un partido regionalista norirlandés protestante y ultraconservador, resulta indispensable para que los conservadores alcancen una mayoría tras el revés sufrido en las elecciones legislativas.

- Piden renuncia de May -

En lugar de extender su hegemonía en la Cámara de los Comunes, los Tories perdieron el jueves doce escaños y les faltan ahora ocho para alcanzar los 326 necesarios para tener mayoría absoluta.

Este fracaso condujo a la oposición laborista, pero también a algunos diputados conservadores, a pedir la dimisión de May.

Pero la primera ministra, invocando la necesidad de "estabilidad" para hacer frente al Brexit, descartó esa posibilidad y anunció que iba a formar gobierno "para llevar a cabo la salida de la Unión Europea".

El sábado, durante una conversación telefónica con la canciller alemana, Angela Merkel, May "confirmó su intención de que las negociaciones del Brexit empiecen, conforme a lo planeado, en las próximas dos semanas", señaló Downing Street.

Horas antes, la mandataria británica había tenido que aceptar la dimisión de dos de sus principales consejeros.

Los fieles Fiona Hill y Nick Timothy anunciaron su dimisión 48 horas después de las elecciones legislativas del jueves, nefastas para los conservadores.

La posición de ambos, como responsables de la campaña de los Tories --calificada de "catastrófica" por varios diputados conservadores--, se había vuelto insostenible.

Según varios medios británicos, pesos pesados del partido exigieron la dimisión de estos dos consejeros a Theresa May, si quería evitar una rebelión abierta.

May ha conservado a los pesos pesados de su ejecutivo: Philip Hammond (Finanzas), Boris Johnson (Exteriores), David Davis (Brexit), Amber Rudd (Interior) y Michael Fallon (Defensa).

La prensa dominical fue despiadada con May. The Observer escribe: "Desacreditada, humillada, disminuida. Theresa May perdió credibilidad y poder en su partido, en el país y en Europa".

El Mail On Sunday indica por su parte que el secretario de Exteriores Boris Johnson "se dispone a lanzar una operación para convertirse en primer ministro", mientras que el Sunday Times asegura que cinco miembros del gabinete lo alientan a hacerlo. Johnson desmintió las versiones asegurando: "yo respaldo a Theresa May".

- Conservadurismo social -

El nuevo Parlamento se instalará el martes, antes de la ceremonia de apertura solemne el 19 de junio, día en que está previsto que se inicien las negociaciones del Brexit.

Aunque Theresa May se aferre al cargo, los analistas coinciden en que su posición es muy precaria. "May pelea para seguir siendo primera ministra", titulaba el Daily Telegraph, pro-Brexit. May "está perdida", afirmaba incluso el Sun, considerando que la primera ministra apenas aguantará algunos meses en el cargo.

Las disensiones en el seno del partido conservador, dividido entre los "Brexiteers" puros y duros, y un sector más eurófilo y temeroso de las consecuencias de una salida de la UE, pueden dificultar aún más la situación para May.

Según la diputada conservadora Heidi Allen, la primera ministra sigue en el cargo por el inicio inminente de las negociaciones sobre el Brexit. "Pero no la veo durar más de seis meses", pronostica.

La dependencia del DUP plantea interrogantes, como el de la neutralidad del gobierno británico en Irlanda del Norte, región siempre sometida a fuertes tensiones, 30 años después del final del conflicto.

El conservadurismo social del DUP, opuesto al matrimonio gay y al aborto, preocupa no solo en Londres sino también en Escocia, donde la jefa de los conservadores Ruth Davidson ya había planteado condiciones antes de que se anunciara el preacuerdo.

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AFP