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El senador ultraconservador Ted Cruz (I) habla durante la Conferencia para la Acción Política Conservadora, el 23 de febrero de 2017 en Maryland

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Los conservadores estadounidenses, reunidos desde este jueves cerca de Washington, pusieron momentáneamente de lado sus diferencias con el presidente Donald Trump para expresar su satisfacción por sus primeros pasos en el poder.

"2017 será un año histórico", exclamó el precandidato presidencial del Partido Republicano y senador ultraconservador Ted Cruz, quien expresó su confianza en que el nuevo Congreso será el más productivo en muchos años.

La Conferencia para la Acción Política Conservadora (CPAC, en inglés) sirvió también este jueves para la reaparición del asesor presidencial Stephen Bannon, uno de los más controvertidos integrantes del equipo más próximo de Trump.

Bannon, acusado de nutrir simpatías por ideas propias de grupos supremacistas blancos, fue sin embargo recibido con calurosos aplausos en la CPAC.

"Un nuevo orden político se está formando", dijo Bannon quien editaban un sitio web de ultra derecha antes de sumarse al equipo de campaña de Trump para posteriormente convertirse en asesor para asuntos estratégicos en la Casa Blanca.

En un panel junto a Reince Priebus, el jefe de gabinete de Trump, Bannon insistió en clasificar a la prensa estadounidense como "el partido de oposición, ante el aplauso de la audiencia.

- "Agradablemente sorprendidos" -

En los corredores de la reunión anual, los participantes parecían acomodarse a la presidencia de Trump, un millonario que hace apenas un año era detestado por los dirigentes republicanos.

"Estamos agradablemente sorprendidos por lo que trump ha comenzado a hacer", dijo Steve Hanly, un piloto de 61 años que viajó desde Texas, en el sur del país, junto a su esposa y su hijo de 19 años para participar de la conferencia.

Durante la campaña electoral, los tres apoyaron la campaña de Cruz.

Hanly y su familia consideraon que Trump no es "un verdadero conservador", pero las primeras decisiones del presidente sobre aborto, inmigración y la formación de su gobierno los convencieron de que llevará el país en la dirección correcta.

Desde su renacimiento en la década de 1960, este movimiento de tipo conservador se apoya en los llamados "tres pilares": tradicionalismo en cuestiones sociales como familia, aborto y armas; liberalismo económico y reducción del Estado, y política vigorosa de defensa.

Durante la campaña electoral, Trump siguió en líneas generales ese modelo, pero continúa defendiendo un programa de grandes obras públicas, y su discurso aislacionista con relación al comercio internacional es casi un insulto para el campo conservador.

Hace seis años, Trump habló por primera vez ante la CPAC, y en ese momento recibió algunos abucheos por sus provocaciones pero fue aplaudido por su ácida crítica a la élite política conservadora y por sus posiciones sobre China y México.

El viernes, Trump volverá a la CPAC, ahora portando la aureola de su victoria en las elecciones

El ala más populista y nacionalista del ese campo conservador, encarnado por el llamado Tea Party y más recientemente por los seguidores de Trump, parece haber ganado espacio en la reunión.

En el hall de exposición, el grupo "Europa de naciones y de libertades" ha rentado, por primera vez, un stand donde se proyectan en video discursos de la dirigente derechista francesa Marine Le Pen.

- "Apenas un mes" -

Y sin embargo tampoco faltan polémicas en la reunión.

Un líder del movimiento de los supremacistas blancos, Richard Spencer, se presentó a la reunión como simple participante, pero se convirtió en el centro de un tumulto fuera de la sala principal de conferencias.

"Preferiría que él no esté aquí", dijo Matt Schlapp, presidente de la Unión de los Conservadores Estadounidenses, entidad responsable de la organización del evento.

Poco más tarde, uno de los directores de esa entidad, Dan Schneider, pronunció un discurso en que denunció a la "derecha alternativa", que en su opinión es formada por "fascistas de izquierda", antisemitas, racistas y sexistas.

En este escenario, la gratitud de los republicanos a Trump por haber vencido a Hillary Clinton en las elecciones deja en segundo plano cualquier cuestionamiento al caos de las primeras semanas de gobierno o el retraso en iniciar las reformas prometidas.

"Hace solamente un mes" que llegó al poder, dijo Charles Quilhot, de 60, ex vendedor de seguros. "Es tiempo de poner las cosas en su lugar", añadió.

AFP