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Los desplazados yemeníes, en constante movimiento para sobrevivir

Los hijos de Hadi Ahmed, sentados en el campamento de desplazados de Suwayda, en Yemen, el 16 de septiembre de 2020 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 26 septiembre 2020 - 06:12
(AFP)

Cinco campos en cinco años. El yemení Hadi Ahmed Hadi no ha dejado de desplazarse para poner a su familia a salvo de los combates de la provincia de Marib, uno de los pocos feudos del gobierno sometidos a la constante presión de los rebeldes hutíes.

Los insurgentes controlan desde 2014 la capital, Saná, a 120 km al oeste de Marib, capital de la provincia del mismo nombre, y no cesan de intentar avanzar hacia el este para lograr apoderarse completamente del norte de Yemen.

Los combates en la zona que separa Marib de las zonas más occidentales de la provincia se intensificaron ne las últimas semanas, al punto de amenazar directamente al campamento de desplazados de Suwayda.

Fue allí, al norte de la ciudad de Marib, donde la familia de Hadi encontró su último refugio, a finales de agosto, como también hicieron otras 700 familias, hacinadas en un terreno de 1 km2.

Con la idea de que iban a permanecer en ese campo un tiempo, Hadi ha intentado ofrecerle un poco de confort a su familia. Instaló un armazón metálico para sostener la gran tienda y consiguió un refrigerador, que quiere enchufar a un generador de electricidad.

"Nos hemos desplazado cinco veces", cuenta a la AFP Hadi, de 46 años, bajo la mirada de sus siete hijos. "Cuando llegamos aquí, no había nada".

Este yemení dejó por primera vez su casa de Naham, en el oeste de la provincia, cuando en 2015 pasó a estar cerca del frente.

"Cada vez, dejábamos atrás nuestros bienes, pues no podíamos transportarlo todo", explica, resignado.

La guerra entre los hutíes, apoyados por Irán, y el gobierno, respaldado por una coalición liderada por Arabia Saudita, ha causado miles de muertos, sobre todo civiles, según varias oenegés.

Alrededor de 24 millones de yemeníes, es decir más de tres cuartos de la población, necesita ayuda humanitaria, según Naciones Unidas, que estima que la guerra en Yemen ha provocado la peor crisis humanitaria del mundo.

- "Guerra de desgaste" -

Al comienzo del conflicto, tanto Marib como su región recibieron a multitud de yemeníes que querían huir de los hutíes. La ciudad, protegida por la coalición internacional, vivió un periodo de estabilidad e, incluso, de prosperidad.

Relativamente cerca de la frontera con Arabia Saudita, Marib se benefició de importantes inversiones y consiguió quedar al margen del conflicto.

Pero con el despertar de los frentes este año, la presión militar cada vez se notaba más.

Según responsables gubernamentales, los insurgentes intentan avanzar hacia la ciudad y cada día envían refuerzos al frente.

Nunca había habido tantos enfrentamientos diarios desde que estallara el conflicto, y se está produciendo una auténtica "guerra de desgaste", subrayó Majed al Madhaji, del Sanaa Center for Strategic Studies.

Como en otras partes de Yemen, son los civiles los que están pagando el precio del conflicto.

- Campamentos superpoblados -

"La guerra, que causa estragos en la periferia de Marib, ha provocado un aflujo de miles de familias a las zonas [relativamente tranquilas de la provincia] y la creación de numerosos campos", indicó Saif Muthanna, director del organismo gubernamental de gestión de los campamentos de desplazados en la región.

Según este organismo, entre el 20 de agosto y el 15 de septiembre, llegaron a la provincia 4.847 familias de desplazados, que se unieron a los que ya estaban presentes en el área.

En Marib hay 140 campos de desplazados, incluyendo el de Juefeina, el mayor del país, con 40.000 personas.

Según Olivia Headon, portavoz de la Organización Mundial para las Migraciones (OMS) en Yemen, los "combates desplazaron a 8.000 personas en agosto" en Marib. En total, desde enero, los combates han causado 70.000 desplazados.

Cerca del 80% de los desplazados eligieron la ciudad de Marib, donde tuvieron que instalarse en campamentos densamente poblados, lo que agrava el riesgo de contraer el nuevo coronavirus, subrayó Headon.

Pero, tanto para Hadi como para sus siete hijos y su esposa, si se vieran obligados a desplazarse de nuevo, esto sería "una verdadera catástrofe".

"Sería devastador para mi familia", asegura.

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