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Policía fronteriza israelí vigilando junto a la Puerta de Damasco, en la ciudad vieja de Jerusalén, el 19 de febrero de 2016, tras un ataque palestino cuyo autor murió por disparos de las fuerzas de seguridad

(afp_tickers)

El servicio de seguridad interior israelí, el Shin Bet, maltrata a los palestinos durante los interrogatorios de manera sistemática, práctica que deja entrever una política deliberada, afirmaron este miércoles dos oenegés israelíes en un informe.

El estudio de 70 páginas de las organizaciones de defensa de derechos humanos B'Tselem y Hamoked se basa en el testimonio de 116 sospechosos interrogados en la prisión de Shikma, en la ciudad israelí de Ashkelon, entre agosto de 2013 y marzo de 2014.

Según el informe, el tercero de una serie de estudios sobre los interrogatorios a palestinos, las similitudes son sorprendentes con los métodos utilizados en otros establecimientos.

"Las descripciones se parecen de manera sorprendente a los testimonios ya facilitados por los detenidos en otros centros. Parece que esta manera de proceder constituye de hecho una política oficial respecto a la manera de conducir los interrogatorios", afirman las oenegés en este informe titulado "Apoyado por el sistema".

El Shin Bet calificó, por su parte, de "engañosas y deformadas" las conclusiones del informe y declaró en un comunicado que todos sus interrogatorios se llevaban a cabo "conforme a la ley y con el objetivo de prevenir las actividades que buscan perjudicar la seguridad del Estado".

Un portavoz del Shin Bet dijo a la AFP que los palestinos interrogados en la prisión de Shikma eran "sospechosos de terrorismo".

Según el informe, en esta prisión, el Shin Bet recurrió especialmente a la privación de sueño durante largos períodos. A los detenidos se les atan pies y manos a sillas durante horas y se les expone a temperaturas extremas.

"La prohibición para los detenidos de ducharse o cambiarse de ropa durante días e incluso semanas, el encarcelamiento en una celda minúscula y con malos olores, en general aislados completamente, durante varios días (...) forman parte de estas prácticas habituales", añade el informe.

Una decisión de la Corte Suprema de 1999 prohíbe la violencia extrema durante los interrogatorios, excepto si hay "una bomba a punto de explotar".

"La combinación de las condiciones en el interior y en el exterior de la sala de interrogatorios constituye un trato abusivo, degradante e inhumano, que llega en algunos casos incluso hasta la tortura", aseguran las oenegés.

Según el texto, 39 palestinos interrogados en Israel fueron detenidos y torturados por la Autoridad Palestina antes de llegar a la prisión de Shikma.

Algunos afirman que las preguntas de los agentes israelíes dejaban entrever que la Autoridad Palestina había transmitido sus informaciones al Shin Bet.

Daniel Shenhar, uno de los autores del informe, lamenta la falta de respuestas de las autoridades israelíes a las acusaciones contenidas en el documento.

"La ausencia de investigación conduce a la impunidad y a la inmunidad de facto de los interrogadores y de aquellos que violan los derechos humanos", dijo a los periodistas.

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AFP