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Un coche y una casa arden en un área residencial de Oroville, California, Estados Unidos, el 8 de julio de 2017

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Grandes incendios forestales forzaron la evacuación de miles de personas en el oeste de Estados Unidos y Canadá, azotado por una ola de calor mientras los bomberos seguían este lunes tratando de combatir las llamas.

El mayor incendio del poblado estado de California, donde fueron evacuadas unas 8.000 personas, fue bautizado "Alamo fire" y en cuatro días arrasó con un área de 11.705 hectáreas (117 km2) en el condado de San Luis Obispo, a mitad de camino entre Los Ángeles y San Francisco.

Un 15% fue controlado hasta este lunes de mañana, según la agencia del estado de protección contra incendios, Cal Fire. Pero se espera que el fuego pueda expandirse debido al calor "extremadamente seco".

Otro incendio que se inició el sábado devastó 4.380 hectáreas en el condado de Santa Bárbara y estaba lejos de ser sofocado: 20 edificios fueron arrasados por las llamas y otras 150 estructuras están amenazadas.

Buena parte de un centro utilizado por niños exploradores fue destruido y aunque todo el personal fue evacuado, murieron los animales que allí tenían y los empleados perdieron sus pertenencias personales.

Una habitante de la región, Sarah Gustafson, estaba cambiando las yantas de su auto cuando vio la columna de humo en las montañas donde vive cerca de Santa Bárbara y se dio cuenta que tenía a sus seis gatos encerrados en casa, según contó al diario Los Angeles Times.

"¡Fue aterrador!", expresó. "Cuando llegué a casa había mucho humo y cenizas", continuó la mujer, que pudo rescatar a sus mascotas.

Más de 5.500 bomberos seguían este lunes de mañana combatiendo los 14 incendios en California, con ayuda de helicópteros con agua. Tres de esos incidentes se consideran "contenidos".

- Lejos de terminar -

Del otro lado de la frontera, en Canadá, la situación es particularmente alarmante en Columbia Británica, donde se reportaban este lunes unos 240 incendios activos, tras semanas de sequía y fuertes vientos.

Cerca de 10.000 personas fueron obligadas a abandonar sus hogares, según informaciones del centro de coordinación de bomberos, que no espera que la situación pare rápido.

"Desafortunadamente esperamos condiciones de calor y sequía en el futuro previsible", dijo Kevin Skrepnek, portavoz de ese centro, al ser entrevistado por la CBC.

Los habitantes huyeron de incendios particularmente violentos en la región de Kamloops y Cariboo, y se dirigieron hacia Prince Georges, hacia el norte, donde las escuelas han sido acondicionadas como refugios.

Centenas de bomberos de las provincias vecinas fueron enviados para apoyar a otros mil que combaten los incendios, que aumentan cada día.

Otra cuarentena de incendios se reportaron en estados del oeste de Estados Unidos como Nevada, Arizona y Colorado, aunque las llamas estaban casi controladas y las órdenes de evacuación controladas.

California viene de cinco largos años de sequía y sufre este verano boreal altas temperaturas, sobre todo en el sur.

Y aunque el gobernador, Jerry Brown, declaró el fin de la sequía en abril, siguen en pie fuertes medidas de control del uso del agua.

La ola de calor ha llevado los termómetros de metrópolis como Los Ángeles a sobrepasar los 37 grados.

AFP