En un templo antiguo, casi en ruinas, Faiza Fuad, presta juramento ante los sacerdotes. Como ella, cada vez más kurdos de Irak se convierten al zoroastrismo, una religión que ven como un retorno a sus orígenes que les ayuda a reafirmar su identidad.

Después de haber experimentado la "ferocidad" del grupo yihadista Estado Islámico (EI), que interpreta de forma muy rigurosa el Islam, numerosos musulmanes kurdos comenzaron a "poner en entredicho su fe", explica Asrawan Qadrok, la máxima autoridad del zoroastrismo en el Kurdistán iraquí.

"Muchos piensan que los valores del EI se oponen a los valores y tradiciones kurdas", agrega.

Pero más allá de los valores, en esta región autónoma el norte de Irak, abandonar el islam sunita es también una manera de marcas sus distancias con respecto a Bagdad.

Porque aunque "el zoroastrismo sea un don para toda la humanidad, Zaratustra es un profeta kurdo que nos robaron los persas", dice Asrawan Qadrok.

Nacido en Irán hace 3.500 años, el zoroastrismo fue durante un milenio una de las religiones más importantes del mundo. Esta creencia monoteísta fue incluso la religión oficial de la antigua Persia hasta el asesinato en el año 650 del último rey zoroástrico.

- Un culto secreto -

Faiza Fuad, de 40 años, se convirtió en el templo de Darbandijan, en el noreste, fronterizo con Irán. Se sintió seducida por esta filosofía que según ella "torna la vida más fácil".

"Habla de sabiduría y de filosofía para servir a la humanidad y a la naturaleza", explica a la AFP, después de una ceremonia en la que los sacerdotes anudaron tres veces alrededor de su pecho una tela blanca, símbolo de la pureza, mientras recitaban pasajes del Avesta, donde se recogen todos los textos religiosos del zoroastrismo.

Esos nudos representan las "buenas palabras, buenos pensamientos y buenas acciones", los pilares de esta religión que tiene unos 200.000 fieles en todo el mundo, especialmente en India e Irán.

"Me siento como renovada", celebra Faiza Fuad, rodeada de sus allegados que contemplan su 'faravahar', un colgante que simboliza su nueva religión y que luce alrededor del cuello.

Bajo el gobierno de Sadam Hussein, derrocado en 2003 tras la invasión estadounidense en Irak, este tipo de símbolos no podían mostrarse fuera de casa, explica Awat Tayib, representante del zoroastrismo en el ministerio de Asuntos Religiosos del gobierno autónomo del Kurdistán.

Tayib, primera mujer que ocupa un puesto de semejante importancia, recuerda cómo veía a su padre "practicar en secreto, para que ni el Estado, ni los vecinos, ni siquiera sus familiares lo supieran".

En el Kurdistán, autónomo desde 1991, el zoroastrismo fue incluido en la lista de cultos reconocidos y admitidos solamente en 2015. Desde entonces abrieron tres templos, pero ninguno cuenta con ayudas económicas públicas.

- "Para protegerse" -

Aunque la tolerancia aumentan, los desafíos perduran, insiste Tayib. "Por ejemplo aún no tenemos cementerio", cita.

Para Asrawan Qadrok, el número de fieles va a seguir aumentando en esta región que en los últimos años sufrió el yihadismo, un posible genocidio contra otra minoría, los yazidíes, y luchó para combatir al 'califato'.

Musulmanes o zoroástricos, los kurdos están de acuerdo en un punto: la protección y la unidad de su pueblo.

Un viernes de mediados de octubre, día de la gran oración para los musulmanes, Asrawan Qadrok asistió al oficio del jeque Mollah Saman para condenar junto a él la ofensiva lanzada por Ankara contra una milicia kurda en el norte de Siria.

"Los zoroástricos son nuestros hermanos, no nuestros enemigos. Nuestros enemigos son quienes nos matan, como el presidente turco Recep Tayyip Erdogan", lanzo el jeque musulmán.

Los kurdos, pueblo sin Estado en búsqueda de reconocimiento, aseguran vivir permanentemente amenazados sea en Turquía, Irak, Irán o Siria.

"Los kurdos necesitan su propia religión para protegerse de las agresiones e invasiones", dijo Azad Said Mohammed, que dirige una organización zoroastrismo en Irak.

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