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El rey Salman bin Abdulaziz al-Saud, de Arabia Saudí, en la apertura de la cumbre anual de la Liga Árabe, en el balneario jordano de Sweimeh el 29 de marzo de 2017

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Los dirigentes árabes rechazaron este miércoles las injerencias extranjeras en sus asuntos, en alusión a Irán, durante una cumbre celebrada en Jordania.

"Debemos tomar la iniciativa para hallar soluciones a todos los desafíos que se nos plantean, para evitar así las injerencias extranjeras en nuestros asuntos" dijo el rey de Jordania, Abdalá II, al iniciar la reunión.

"Rechazamos cualquier injerencia en los asuntos internos árabes y todas las tentativas para quebrantar la seguridad, sembrar la disensión confesional y atizar los conflictos" añadió el comunicado final.

Los líderes también renovaron el llamamiento a "negociaciones de paz serias y productivas entre israelíes y palestinos" y a "redoblar los esfuerzos para hallar una solución pacífica que preserve la unidad" de Siria.

Veintiún países participaron en esta cumbre ordinaria de la Liga árabe, de los que 15 están representados por su presidente o monarca, entre ellos el rey Salman de Arabia Saudita, peso pesado regional, donde se celebrará la próxima cita.

El secretario general de la ONU Antonio Guterres y su enviado especial para Siria, Staffan de Mistura, estuvieron presentes en Sweimeh, lo mismo que altos representantes de Estados Unidos, Europa y Rusia.

Guterres había exhortado a los países árabes el martes, durante una visita al campo de refugiados sirios de Zaatari en Jordania, que dejaran de lado sus diferencias e hicieran frente a la crisis siria. "Cuando están divididos, ello permite a otros intervenir, creando inestablidad, favoreciendo conflictos y (la emergencia) de organizaciones terroristas" dijo.

- Sin Asad -

El gran ausente de esta cumbre fue el presidente sirio Bashar al-Asad ya que su país perdió desde 2011 su escaño en la Liga árabe.

Un llamado a los países árabes a desempeñar una rol "más activo" en Siria fue hecho ya el lunes por el jefe de la Liga árabe, Ahmed Abul Gheit.

Más de 320.000 personas han fallecido y millones han tenido que abandonar sus hogares desde que el conflicto sirio estalló a raíz de las protestas pacíficas contra Bashar Al Asad, en marzo de 2011.

El año pasado, Marruecos renunció a acoger la cumbre árabe pues temía que se diera "una falsa impresión de unidad y de solidaridad (...) en un mundo árabe que atraviesa un período difícil". La cumbre se celebró finalmente en Mauritania.

También estuvo en la agenda la guerra en Yemen, que ha dejado más de 7.700 muertos, en su mayoría civiles,y 40.000 heridos. Además, el país sufre la peor crisis humanitaria del mundo, según la ONU que alerta sobre todo de un riesgo de hambruna.

Al margen de la cumbre, el presidente palestino Mahmud Abas se entrevistó el martes por la noche con el enviado del presidente de Estados Unidos Donald Trump, Jason Greenblatt, pocos días antes de visitar Washington.

AFP