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El líder de los laboristas británicos, Jeremy Corbyn, en un mitin en la catedral de Mánchester, Reino Unido, el 5 de octubre de 2015

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Para salir airoso de su apuesta por mantener al Reino Unido en la Unión Europea, el primer ministro David Cameron necesita al electorado de izquierdas, pero el líder laborista Jeremy Corbyn se está mostrando muy esquivo.

"Sin los votos laboristas, el Reino Unido dejará Europa y Cameron su cargo con el título de primer ministro más calamitoso desde que Lord North perdió Estados Unidos", estimó la columnista del diario The Guardian, Polly Toynbee.

Aunque la línea oficial del laborismo es defender la permanencia en la UE, y los sondeos del referéndum del 23 de junio muestran un codo a codo entre ambos campos, Corbyn no ha hablado prácticamente del tema, mientras que enfrente los conservadores se están destripando por sus diferencias.

"Es difícil imaginar a alguien hacer menos", constató Sara Hobolt, profesora en el Instituto europeo de la London School of Economics (LSE).

La discreción laborista podría atribuirse a la ambigüedad respecto a la UE del muy izquierdista Jeremy Corbyn, que nunca ocultó sus reticencias a un proyecto demasiado capitalista para su gusto. "Estima que la UE va demasiado lejos en el libre mercado", subrayó Matthew Goodwin, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Kent.

- Castigar al enemigo -

El segundo motivo de Corbyn es político: ¿por qué hacerle un regalo a Cameron haciendo la campaña por él? Un revés al primer ministro le sería muy grato.

"Fundamentalmente, el mensaje que transmite es 'me da igual, apáñate tú'", estimó Joe Twyman, del insituto de sondeos YouGov.

"Pasar inadvertido puede acabar siendo la mejor estrategia de los laboristas para reconquistar el apoyo" del electorado, escribieron por su parte el director de YouGov, Anthony Wells, y su fundador, Stephan Shakespeare, coincidiendo, este viernes, con el sondeo que le da más apoyo a los laboristas que a los conservadores, por primera vez en mucho tiempo.

La estrategia está empezando a inquietar a algunos. "Tenemos que explicar a nuestros partidarios que hay que ir a votar", dijo el líder de la campaña laborista para permanecer en la UE, Alan Johnson, instando también a los sindicatos a movilizarse. "No podemos esperar ningún progreso de una salida de la UE", añadió Johnson.

Para Chuka Umunna, que fue brevemente candidato a la sucesión de Ed Miliband, el anterior líder laborista, "la UE no es perfecta y hay que reformarla. Pero no es momento de cruzar los brazos" y dejar que partidos antieuropeos como el UKIP ganen protagonismo.

Un sondeo de principios de marzo reveló que el 43% del electorado no sabe cuál es la posición de los laboristas en este debate.

Todo ello podría acabar propiciando una alta abstención entre los laboristas, explicó Sara Hobolt. "Tienen razones para quedarse en casa si piensan que se trata de un referéndum sobre un Gobierno por el que no votaron. Pueden decidir castigar al Gobierno por otras cosas que les disgustan".

El índice de participación será esencial, aseguró Joe Twyman. "Si es del orden del 30%", como en precedentes referéndums, "ganará la salida de la UE porque las únicas personas que habrán ido a votar son aquellas para las que es verdaderamente importante" abandonar el bloque. Por el contrario, un 60% de participación daría la victoria a los europeístas.

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AFP