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Los manifestantes de Hong Kong se preguntan cómo continuar con el movimiento

Disparos de gas lacrimógeno contra manifestantes prodemocracia, en Hong Kong, el 25 de agosto de 2019 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 24 enero 2020 - 08:51
(AFP)

Las protestas en Hong Kong han disminuido en frecuencia e intensidad, lo que lleva a los manifestantes prodemocracia a abordar el futuro del movimiento, debilitado por el número de detenciones y un cambio en los métodos policiales.

Después de siete meses de protestas, el arresto de unas 7.000 personas y pocas concesiones de Pekín, Freesia, de 36 años, es uno de los que se hace preguntas.

"Tenemos que pensar en otra forma de luchar por la democracia en lugar de depender únicamente de las manifestaciones", declaró recientemente a la AFP durante una concentración.

"Si continuamos nuestra lucha contra la policía en las calles, los habitantes de Hong Kong pegando a habitantes de Hong Kong, esto no supone una amenaza para Pekín".

¿Qué estrategia se debe adoptar? De esto es de lo que hablan en los foros en internet o en las cafeterías.

Siete meses de protestas han cambiado radicalmente el territorio semiautónomo. Hong Kong está muy dividido ideológicamente. Parte de la población odia al gobierno y a la policía y la economía ha entrado en recesión.

Después de años de protestas pacíficas sin grandes resultados, una nueva generación de jóvenes cree que la violencia es el único medio eficaz.

- "Una pequeña pausa" -

Un verano de protestas casi diarias y de enfrentamientos violentos entre la policía y militantes radicales se ha saldado con la retirada del proyecto de ley sobre las extradiciones a China, que fue el detonante del movimiento.

En noviembre, el campo prodemocrático obtuvo una gran victoria en las elecciones locales. Pero sus principales reivindicaciones (la instauración de un verdadero sufragio universal, una investigación sobre el comportamiento de la policía y una amnistía para los detenidos) se ha quedado en agua de borrajas.

Y el movimiento, sin un verdadero líder, tiene dificultades para hallar un consenso sobre el camino a seguir.

Tony, de 35 años, está preocupado de que pierda impulso, especialmente desde las elecciones. "Algunos pueden pensar que ya hemos conseguido algo y que es hora de hacer una pequeña pausa", dice. "Aquellos que, como yo, lucharon en la línea del frente, tienen la sensación de que no han logrado nada".

Las manifestaciones no se han detenido. A principios de diciembre y el 1 de enero, cientos de miles de personas protestaron pacíficamente en las calles, aunque con enfrentamientos esporádicos.

Este fin de semana la policía disparó gases lacrimógenos contra decenas de miles de manifestantes en un parque después de que algunos participantes enmascarados atacaran a agentes vestidos de civil.

El número de enfrentamientos ha disminuido considerablemente en comparación con octubre y noviembre. Los observadores lo achacan en parte a las 3.000 detenciones realizadas durante estos dos meses.

- Cambio de método -

"Hemos perdido a muchos hombres valientes", sostiene un manifestante de 14 años, Ng, refiriéndose a los activistas de primera línea.

En noviembre llegó un nuevo jefe de la policía, que aplica métodos más duros, con registros antes de las manifestaciones.

"Tácticamente, el enfoque preventivo ha funcionado", afirma a la AFP un policía bajo anonimato.

Según el analista Dixon Sing, los más radicales son conscientes de que sus "actos militantes" apenas obtienen resultados en cuanto a "concesiones reales". Pero el movimiento ha logrado dos triunfos, apunta: la retirada del proyecto de ley sobre las extradiciones y el lanzamiento de una revuelta popular que durará años.

"Tanto Hong Kong como la comunidad internacional se han dado cuenta de que Pekín es un régimen represivo que se niega a cambiar de opinión sobre algunas reivindicaciones muy razonables", según Sing.

Para Peter, de 24 años, los dirigentes de Hong Kong no deben tomar la calma como una victoria. "Las tácticas policiales han tenido éxito en cuanto a arrestos, pero no en el ámbito político", estima. "Algún día la gente reaccionará, cuando nuestra ira alcance un nuevo pico".

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