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Un periodista lee en París, el 1 de febrero de 2017, la última edición del periódico satírico francés Le Canard Enchaîné

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Las críticas contra los medios de comunicación, amplificadas por las redes sociales, se multiplican en la campaña presidencial francesa tanto en la izquierda como en la derecha del arco político, una estrategia que emula la del presidente estadounidense, Donald Trump.

La candidata de extrema derecha Marine Le Pen, acuciada por varias causas, protesta regularmente por el trato mediático que recibe, considerado por ella como "militante". En las últimas semanas ha intensificado sus ataques contra el cuarto poder.

El domingo, en un mitin en Nantes (oeste), la presidenta del Frente Nacional acusó a los periodistas de hacer campaña "de manera histérica a favor de su protegido", el centrista Emmanuel Macron, criticando de paso al empresario Pierre Bergé, uno de los propietarios del diario Le Monde.

Del otro lado del arco político, el candidato de la izquierda radical Jean-Luc Mélenchon, que ya en 2010 hablaba de una "profesión podrida", asume su aversión a la prensa.

El candidato del movimiento Francia Insumisa, que lanzó su canal en YouTube, con miles de abonados, para evitar a la "prensa tradicional", acusó recientemente de "deslealtad" a la radio pública France Inter y a la AFP de publicar "dos falsos despachos" con respecto a sus posiciones sobre Siria.

En noviembre de 2016, criticó a los "pobres columnistas que se aferran a su tema como los mejillones a la roca", nombrando a una periodista de Le Monde.

Para el historiador de la prensa Patrick Eveno, "los ataques contra los periodistas no son nuevos: ya los había en los años 30", también los hubo de parte de los expresidentes Charles de Gaulle, Georges Pompidou o François Miterrand.

No obstante, "la situación es mucho más violenta", observa. "Los políticos están cada vez peor valorados, los periodistas, también. Cada uno responsabiliza al otro de cara a la opinión pública", resume.

- Criticar para evitar las preguntas -

A principios de febrero, el candidato conservador François Fillon, envuelto en el caso de los presuntos empleos ficticios de su esposa, acusó a los medios de querer "lincharlo".

Para Dominique Wolton, especialista en comunicación política, se está frente a la etapa, "ejemplificada por Trump", en que los políticos "intentan crear una alianza con la opinión pública contra los medios", en una forma de "revancha".

En Estados Unidos, Donald Trump lanzó ataques contra los medios "deshonestos", clasificando a algunos de "enemigos del pueblo".

Su administración vetó incluso la entrada a una reunión en la Casa Blanca a periodistas de la CNN, el New York Times y Politico.

Recientemente, el vicepresidente del Frente Nacional, Florian Philippot, utilizó una fórmula del presidente estadounidense para acusar a la AFP de "fake news" ('falsas informaciones'), a propósito de una infografía sobre los programas de los candidatos.

"La manera en que Trump desafía a la justicia e insulta a los medios, con las 'fake news' y todo eso, suscita la imitación de Fillon y de Marine Le Pen", observa el universitario Hervé Bras.

La directora de información de la AFP, Michèle Léridon, destaca que "desde la elección de Trump, la crítica e incluso el hostigamiento a los medios se convirtió en una estrategia para algunos políticos".

"Utilizan el término 'fake news' sobre informaciones que son exactas, pero que les disgustan. No respondemos a cada una para no participar en este partido de ping-pong virtual y malsano. Nuestra mejor respuesta es ser lo más rigurosos posible", añadió.

Jérôme Fenoglio, director de Le Monde, subraya que "para dar la impresión de ser antisistema, lo más simple es atacar a los medios", y que la novedad de la interpelación directa por los políticos "en blogs y en Twitter" crea entre los periodistas "un clima de tensión".

Según un reciente sondeo de opinión del instituto Odoxa, los franceses dudan de la imparcialidad de los periodistas, pero un 74% piensa que las críticas de los políticos son en su mayoría "una forma de evitar las preguntas que molestan".

AFP