Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Un grupo de rohinyás recién llegados hacen cola para ser registrados en una oficinal gubernamental en Ukhia, en Bangladés, el 15 de septiembre de 2017, tras huir de la violencia en Birmania

(afp_tickers)

Las Fuerzas Armadas de Bangladés facilitarán la llegada de ayuda humanitaria a los centenares de miles de refugiados rohinyás que huyen de la vecina Birmania, acusada por la ONU de proceder a una limpieza étnica.

Las autoridades locales y las organizaciones humanitarias están desbordadas por la llegada de refugiados. En tres semanas se formó allí uno de los campamentos de refugiados más grandes del mundo, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Unos 400.000 rohinyás llegaron a Bangladés desde fines de agosto, huyendo de una campaña de represión del ejército birmano en respuesta a ataques de los rebeldes rohinyás.

Los militares birmanos están acusados de incendiar las localidades de la minoría musulmana. Según testimonios de refugiados, confirmados por los informes de Amnistía Internacional y Human Rights Watch, los soldados birmanos irrumpen en los pueblos y hacen huir a sus habitantes disparándoles para luego incendiar sus viviendas.

Para las ONG y la comunidad internacional el objetivo es claro: vaciar esta región del oeste de Birmania de la minoría musulmana.

"Los soldados quemaron todo nuestro pueblo. Cuando caminábamos en el barro para alcanzar la frontera, solo vi pueblos reducidos a cenizas", cuenta a la AFP Somira, de 29 años, instalada al borde de una carretera.

"Algunos intentaron dar media vuelta para llevarse su ganado, pero ya no quedaba nada. Incendian todo para que no podamos ni encontrar el lugar donde vivíamos", agregó la mujer que llegó a Bangladés hace cuatro días.

Según un informe de Human Rights Watch (HRW) publicado este viernes que confirma el de Amnistía Internacional, 62 pueblos fueron incendiados de manera intencionada por el ejército birmano.

"Nuestra investigación en el terreno confirma lo que indican las imágenes vía satélite: el ejército birmano es directamente responsable del incendio a gran escala de los pueblos rohinyás en el norte del Estado de Rakáin", declaró Phil Robertson, director adjunto de HRW para Asia.

- 'El peor de los escenarios' -

La comunidad internacional debe prepararse al "peor de los escenarios", advirtió el jueves un responsable de la ONU, es decir el desplazamiento de todos los rohinyás presentes en ese estado birmano hacia Bangladés.

La minoría musulmana sumaría alrededor de un millón de miembros. Entre 10.000 y 20.000 cruzarían cada día la frontera.

Estos últimos años los estallidos de violencia fueron frecuentes pero nunca alcanzaron proporciones similares. Tratados como extranjeros en Birmania, los rohinyás representan la mayor comunidad apátrida del mundo.

Desde que se les retiró la nacionalidad birmana en 1982, son objeto de numerosas restricciones: no pueden viajar o contraer matrimonio sin autorización, no tienen acceso al mercado laboral, a las escuelas y hospitales.

La "persecución" contra esta minoría musulmana es "inaceptable", dijo el jueves el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson. "Esta persecución debe cesar, lo que muchos han descrito como limpieza étnica debe cesar".

Miles de partidarios de organizaciones islamistas participaron este viernes en Bangladés en manifestaciones de protesta contra la suerte de los rohinyás.

Al menos 15.000 partidarios de cinco organizaciones islamistas, incluida la extremista Hefazat-e-Islam, participaron en la marcha tras la plegaria del viernes.

La dirigente birmana, Aung San Suu Kyi, en el poder desde abril de 2016 luego de las primeras elecciones libres en 20 años, concentra las críticas de la comunidad internacional.

Prometió salir de su silencio el próximo martes en ocasión de un gran discurso. Un ejercicio peligroso para este ícono de la democracia durante su cautiverio que encarnó la esperanza de todo un pueblo amordazado durante más de 50 años por una dictadura militar.

La premio Nobel de la Paz debe componer con el ejército birmano, todopoderoso en esta región del oeste de Birmania y sigue siendo políticamente inevitable ya que controla un cuarto de los escaños del Parlamento con diputados designados y no elegidos en las urnas.

Las Fuerzas Armadas dirigen además tres ministerios centrales: Defensa, Fronteras e Interior.

subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

AFP