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Los organizadores del evento preparan la sala de reuniones el 25 de febrero de 2016, un día antes de que comience el G20, con ministros de Finanzas y diferentes directores de bancos centrales, en Shanghai

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Los ministros de Finanzas y banqueros centrales del G20 tratarán a partir del viernes en Shanghai de limar diferencias y de coordinar respuestas frente a los múltiples males que aquejan a la economía mundial.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió el miércoles sobre los "riesgos de descarrilamiento de la recuperación" económica, citando entre los factores de riesgo la debilidad de la economía china, el desplome del precio del petróleo y las turbulencias de los mercados financieros.

En base a análisis similares, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) recortó la semana pasada en tres décimas su previsión de crecimiento mundial en 2016, que será del 3%.

El FMI urgió, en vísperas del cónclave del G20 en el distrito financiero de Shanghai, a adoptar "respuestas políticas vigorosas a escala nacional y multilateral para afrontar los riesgos y colocar la economía en una senda de mayor prosperidad".

El G20 está formado por los países industrializados del G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido); por 12 emergentes (Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Rusia, Sudáfrica y Turquía) y por la Unión Europea (UE).

El grupo surgió tras la crisis asiática de 1997 y cobró gran visibilidad como instancia de coordinación frente a la crisis financiera global de 2007-2008, con cumbres anuales. La de 2016 se hará en septiembre, igualmente en Shanghai.

Actualmente afronta nuevos desafíos, como el derrumbe del precio del crudo, la perspectiva de un 'Brexit' (salida de Reino Unido de la UE) y la caída en picado de las bolsas mundiales desde inicios de año.

- Motores descompuestos -

Además, los países emergentes han dejado de actuar como motores de la economía mundial y dos de ellos, Brasil y Rusia, se hallan sumidos en la recesión.

El secretario estadounidense del Tesoro, Jack Lew, negó que el mundo estuviese confrontado a una nueva crisis y criticó a los países que quieren que Estados Unidos asuma ahora ese papel. "No podemos ser los consumidores de última instancia", dijo Lew en una entrevista con Bloomberg Television. "Eso significa que los países con economías grandes, las regiones con economías grandes, tienen que hacer uso de sus instrumentos" para impulsar la demanda global, agregó.

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, urgió el miércoles a los banqueros centrales del G20 a comunicar más y mejor entre ellos, a fin de aportar "más estabilidad y fiabilidad" a los mercados. Schäuble sorprendió al criticar en una entrevista con la agencia alemana DPA las decisiones intempestivas de la Reserva Federal estadounidense (FED), que anunció en diciembre una flexibilización de sus tasas de interés para "dar indicaciones en sentido contrario cuatro semanas más tarde". Pero el ministro llamó a evitar antes de la reunión del G20 cruces de "acusaciones que distraigan la atención de los problemas".

Las dificultades de China figurarán en buen lugar en la agenda de los ministros y banqueros centrales. El PIB de la segunda economía mundial creció en 2015 un 6,9%, su menor nivel en un 25 años y bien por debajo del crecimiento de dos dígitos que ostentó durante años.

La devaluación del yuan en agosto, de casi un 5%, seguida de otra en enero de este año, levantó sospechas de que Pekín estuviera decidida a desencadenar una guerra de divisas con el fin de abaratar sus exportaciones. Los mercados bursátiles chinos iniciaron además desde junio de 2015 un derrumbe de más de 40% respecto a sus mayores valores. Y el índice compuesto de la Bolsa de Shanghai volvió a perder este jueves un 6,41%.

- Materias primas por el suelo -

La desaceleración de China provocó una fuerte reducción de la demanda de materias primas, desde el cobre hasta el carbón y el mineral de hierro, con graves impactos para sus proveedores, desde Australia hasta Brasil.

El gigante minero brasileño Vale anunció este jueves enormes pérdidas de 12.129 millones de dólares en 2015, debido precisamente al derrumbe de los precios de los minerales, así como a la devaluación del real y a un mortal alud minero en el este del país.

El precio del petróleo, por su lado, cayó de más de 100 dólares el barril en julio de 2014 a poco más de 30 dólares en la actualidad, asestando un duro golpe a los países productores.

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AFP