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Dos niños iraquíes juegan en el patio de un colegio en el barrio de Gogjali, en el este de Mosul, el 23 de enero de 2017, tras la reapertura de varios centros educativos en áreas bajo control yihadista recién retomadas por las fuerzas gubernamentales

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Esperaron dos años y medio. En un patio con muros acribillados de balas, decenas de niños se inscriben en la escuela de un barrio de Mosul arrebatado al grupo yihadista Estado Islámico (EI).

"Es un gran día. Hoy garantizamos el derecho de nuestros hijos a recibir educación", estima Ghasan Ahmed, acompañado de su hijo de siete años, que nunca estuvo escolarizado. Este profesor de la Universidad de Mosul no quiso que sus hijos acudieran a las clases impartidas por los yihadistas.

"Se quedaron en casa y les enseñé yo mismo las asignaturas oficiales del Gobierno iraquí", explica Ahmed.

Frente al colegio, una casa incendiada recuerda que hace tan sólo unas semanas el barrio de Muharbin era un campo de batalla. "Los yihadistas lo quemaron para que el humo impidiera que los aviones les vieran", afirma Mohamed, de nueve años.

Como otros 250 niños, Mohamed vuelve al colegio por primera vez desde la toma de la ciudad por el grupo EI en junio de 2014.

Dice que está impaciente por ir a clase, aunque el colegio, por el momento, no tiene agua corriente ni electricidad, y los libros tampoco han llegado.

"¡Estoy súper contento de poder estudiar de nuevo! Quiero ser médico", asegura con una sonrisa. De pronto, se escucha una explosión cerca de allí. Mohamed ni se inmuta y se aleja para jugar con sus amigos.

"La enseñanza no puede esperar. Debe ser una prioridad", afirmó a AFP Maulid Warfa, director de la oficina de Unicef en Erbil, capital del Kurdistán iraquí, la región autónoma kurda en el norte del país.

- "Construir nuestro futuro" -

"Las escuelas pueden ser una herramienta para curar [a los niños] poco a poco de los traumas sufridos. Muchos niños [de Mosul] vieron mucha destrucción y muertos", estimó Warfa.

En la parte este de la ciudad, arrebatada a los yihadistas durante una ofensiva lanzada por las fuerzas iraquíes el 17 de octubre, 30 escuelas reabrieron esta semana y más de 16.000 niños están ya inscritos, según Unicef. Otras 40 lo harán en las próximas semanas.

No obstante, el grupo sigue controlando el oeste de la ciudad, donde viven al menos 300.000 niños, según la ONG Save the Children.

Warfa confía en un "restablecimiento completo del sistema educativo" en los próximos meses. "Es un desafío enorme", reconoce. Según el, los niños representaban el 35% de los dos millones de habitantes de Mosul antes de la llegada de los yihadistas en 2014.

Haider Adnan, de 18 años, espera en la oficina del director con la inscripción en la mano. Vino para "seguir viviendo". Quiere terminar sus estudios para ir a la universidad. Es uno de los pocos estudiantes de esta escuela del barrio de Al Zuhur que asistió a los cursos de los yihadistas del EI.

Está harto de tener que estudiar la vida de Osama bin Laden, de Abu Musab al Zarqaui (exdirigente de Al Qaida), o del autoproclamado califa Abu Bakr al Bagdadi. Lo que quiere es "aprender historia, geografía y la verdadera religión".

"La historia es importante porque es la vida de mis antepasados: cómo vivieron, cómo evolucionaron", explica el joven. La historia "es una lección para aprender a construir nuestro futuro", estima.

AFP