Los líderes de los países del sur de Europa pidieron el viernes en La Valeta una distribución justa de los inmigrantes que llegan del Mediterráneo, justo cuando Italia se niega a recibir a un barco con personas rescatadas en el mar.

Los líderes de Chipre, Francia, Grecia, Italia, Malta, Portugal y España dijeron que la Unión Europea debería "garantizar la aplicación efectiva del principio de solidaridad y el reparto justo de la carga entre los Estados miembros" de la Unión Europea.

Asimismo, los líderes aprobaron el principio de un salario mínimo y un escudo social básico en cada país europeo, así como el de un presupuesto de intervención para la zona euro.

"Trabajaremos por una Europa Social", afirmó el presidente del gobierno español Pedro Sánchez al término del encuentro, en un mensaje en la red social Twitter.

"Queremos desarrollo económico y competitividad, pero debemos redistribuir la riqueza para terminar con la desigualdad", añadió.

"Para lograrlo, apostamos por un SMI [salario mínimo] europeo y por dotar de más recursos al presupuesto de la zona euro", concluyó.

Por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron acogió con satisfacción el acuerdo sobre el presupuesto de la Eurozona alcanzado el día anterior entre los ministros de Finanzas europeos, aunque con unas cantidades muy inferiores a las deseadas por París.

"Este primer paso no es suficiente, hay que ir mucho más allá", dijo el presidente francés en La Valeta.

Las siete naciones que se reunieron en Malta el viernes representan cerca del 40 por ciento de la población y el producto interno bruto de la Unión Europea y la mitad de su costa, según Malta.

- "Frustración" de Italia -

La declaración conjunta al final de la cumbre hizo un llamamiento para que "se refuercen los esfuerzos para romper el modelo de negocio de los contrabandistas, con el objetivo de evitar también trágicas pérdidas de vidas humanas" de inmigrantes.

Las palabras elegidas parecen una alusión a los barcos de las oenegés que rescatan a los inmigrantes del Mediterráneo, y que son acusados por políticos como el líder de extrema derecha y ministro del Interior italiano Matteo Salvini de fomentar la trata de seres humanos.

El primer ministro italiano Giuseppe Conte, que asistía a la cumbre, expresó su "frustración" por el hecho de que la Unión Europea "hable de solidaridad sin aplicarla".

Un barco de rescate de la ONG alemana Sea Watch se encuentra actualmente frente a la isla italiana de Lampedusa, al sur del país, con 53 inmigrantes a bordo que fueron rescatados frente a las costas de Libia y desde entonces se les ha denegado la entrada a los puertos italianos.

Salvini dice que los barcos de rescate impiden que los guardacostas libios recojan a los inmigrantes y los devuelvan a una Libia devastada por la guerra.

"Todos los buques que operan en el Mediterráneo deben respetar las leyes internacionales aplicables y no obstruir las operaciones de los guardacostas libios", afirmó la declaración de la cumbre.

Más de 12.000 personas han muerto desde 2014 tratando de huir de Libia hacia Europa.

- Advertencia a Turquía por Chipre -

Asimismo, los países meridionales instaron una vez más a Turquía a "cesar sus actividades ilegales", refiriéndose a la intención de Ankara de perforar en las aguas de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) chipriota.

"Lamentamos profundamente que Turquía no haya respondido a los reiterados llamamientos de la UE que condenan las acciones ilegales" en este ámbito, afirmó el Med7 en su declaración final.

"Si Turquía no pone fin a sus acciones ilegales, pedimos a la UE que considere medidas apropiadas de solidaridad con Chipre", añaden.

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