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Un grupo de mujeres musulmanas bosnias, supervivientes de la masacre de Srebrenica en 1995, sostienen una pancarta antes de dejar Sarajevo para dirigirse a La Haya, el 22 de marzo de 2016, donde asistirán al veredicto del caso de Radovan Karadzic

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Veinte años después del fin del asedio de Sarajevo, que duró 44 meses (1992-95), los padres de los cerca de 1.500 niños muertos esperan con angustia el veredicto del TPIY el jueves contra el exjefe político serbiobosnio, Radovan Karadzic.

El 9 de noviembre de 1993, en una mañana tranquila, Fedja Salkic, de 6 años, espera impaciente el inicio de las clases delante de la escuela improvisada en los bajos de su edificio. "Llevaba una combinación para esquiar y las botas nuevas que su padre le había comprado el día antes en el mercado", se acuerda su madre Sefika.

De repente, un obús explota y mata a tres alumnos y a la profesora, Fatima Gunic. Otros 20 niños resultan heridos.

Adis, el hijo mayor de Salkic, se encontraba en el interior de la escuela y sale indemne de la explosión. Pero quedará traumatizado al ver el cuerpo yacente de su hermano, explican sus padres a la AFP.

Pocos días antes de la lectura del veredicto de Radovan Karadzic, en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY), Edin y Sefika depositaron rosas blancas en la tumba de Fedja. Descansa junto a cientos de víctimas del asedio de Sarajevo, enterrados en un antiguo campo de fútbol de Kosovo, transformado en un cementerio.

"Esperamos que los jueces tengan el valor de condenar a perpetuidad al más conocido de los criminales de guerra de los Balcanes", dice Salkic.

- 'Infierno medieval' -

El sitio de Sarajevo, que causó más de 10.000 muertos, es uno de los principales cargos contra Karadzic, cuyas fuerzas bombardearon sin cese la capital bosnia y sus 350.000 habitantes. El asedio fue calificado de "infierno medieval" por los fiscales del TPIY.

"Los niños morían a menudo durante las treguas, cuando salían de los refugios por pequeños grupos, en la escuela o de camino a la escuela", dice Fikret Grabovica, presidente de una asociación de padres de niños muertos durante el asedio. "Muchos murieron por (disparos de) tiradores emboscados, lo que quiere decir que era intencionado", insiste Grabovica, que viajará a La Haya para oír el veredicto. Su hija Irma, de 11 años, murió delante de su edificio, hace 23 años. "Nuestras heridas siguen sangrando, pese al tiempo. Espero que obtenga lo que se merece y que el veredicto nos aporte un poco de paz", dice.

Ana Dlouhi también busca esta paz interior desde hace 20 años. Su hijo Dario murió en la última matanza cometida durante el asedio. Ese 28 de agosto 1995, Dario, de 14 años, iba con su mejor amigo, Adnan Ibrahimagic, a comer al mercado de Markale, en el centro de la ciudad. Estaban a punto de entrar cuando la explosión de un obús mató a 43 personas.

Adnan murió al instante, Dario sucumbirá a sus heridas tres días más tarde, el 31 de agosto, a pesar de los esfuerzos de los médicos, explica Ana Dlouhi, cuyo marido, Josip, murió en combate al inicio del conflicto.

La matanza de Markale hizo que la OTAN lanzara el 30 de agosto una ofensiva aérea contra las posiciones serbias, lo que abrió la vía hacia una acuerdo de paz en noviembre de 1995.

"Estaba furiosa viendo los aviones. Me preguntaba por qué no lo hicieron dos días antes. Sólo dos días antes de prácticamente el fin de la guerra, perdí a mi ser más querido", recordaba con dolor.

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AFP