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Connie Yates y Chris Gard, padres del bebé británico de once meses con una enfermedad terminal Charlie Gard, el 9 de julio de 2017 en Londres

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Los padres del bebé aquejado de una enfermedad genética rara y terminal comparecerán este jueves ante un tribunal británico para pedir que se les permita viajar a Estados Unidos para un tratamiento.

"Si hubieran pruebas evidentes que sugirieran que debo cambiar mi decisión, entonces la cambiaré", declaró el juez Nicholas Francis en una sala de juicios atestada, en el centro de Londres.

Francis, que previamente había fallado a favor de no mantener con vida al bebé de 11 meses Charlie Gard, indicó que no tomaría ninguna decisión el jueves.

La emoción era palpable durante la audiencia y los padres del pequeño, Connie Yates y Chris Gard, salieron de la sala tras una disputa sobre lo que habían dicho en la comparecencia de abril.

El hospital infantil Great Ormond Street de Londres, que tenía previsto dejar de mantener en vida a Charlie Gard, recurrió a un tribunal para que éste decidiera cómo proceder después de que intervinieran el presidente estadounidense, Donald Trump, y el papa Francisco.

Por su parte, los padres del niño presentaron esta semana una petición con más de 350.000 firmas ante el hospital, solicitando que se les permitiera llevar a su hijo a Estados Unidos para aplicarle otro tratamiento.

Pero el hospital se ha mantenido firme en su postura, defendiendo que la enfermedad mitocondrial de Gard, que deteriora los tejidos musculares, no era tratable.

Los médicos creen que el daño en el cerebro de Gard es "grave e irreversible" y advirtieron que el bebé podría estar sufriendo, pero los padres están determinados a ofrecerle a su hijo un tratamiento alternativo.

Al final, los médicos dijeron que era "correcto explorar" cualquier nuevo elemento al respecto y que acudirían a la corte para pedir su opinión.

El padre del bebé, Chris Gard, acusó al hospital de mentir en una audiencia preliminar el pasado lunes, gritándole al abogado que defendía al centro: "¿Cuándo va empezar a decir la verdad?".

Tras perder varios recursos en tribunales británicos y ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, a los padres de Gard ya no les quedaban recursos legales.

Pero el caso adquirió una dimensión internacional la semana pasada después de que el papa Francisco expresara su apoyo a los padres, afirmando que esperaba que los médicos les permitieran "cuidar de su hijo hasta el final".

El hospital de Roma Bambino Gesu, gestionado por El Vaticano, se ofreció a tratar a Gard y sugirió que aún se podía hallar un tratamiento.

Donald Trump también se pronunció la semana pasada sobre el tema, afirmando que Estados Unidos "estaría encantado" de ayudar, mientra que un médico estadounidense también propuso tratamiento para Gard.

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AFP