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El presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE), el español Pedro Agramunt, durante una reunión en Ankara, el 7 de junio de 2016

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El presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE), el conservador español Pedro Agramunt, fue apartado del cargo por los parlamentarios, que cuestionaron su viaje a Siria y su tardía reacción a un escándalo de corrupción en la institución.

El órgano dirigente de la APCE "decidió retirar su confianza a Pedro Agramunt", senador de 65 años del Partido Popular (PP), y le prohíbe viajar o hacer declaraciones públicas en nombre de la Asamblea.

Esta decisión inédita era necesaria, ya que Agramunt rechazó dimitir y la APCE no tiene poder para destituirlo. De esta manera, la instancia busca "preservar la integridad" de la Asamblea.

Sus 324 parlamentarios de 47 países de Europa se reúnen cuatro semanas al año en Estrasburgo (este de Francia) para debatir sobre la defensa de los derechos humanos, la promoción del Estado de derecho y la lucha contra la corrupción.

Desde la apertura de la sesión plenaria de primavera el lunes por la mañana, numerosos miembros reprocharon a Agramunt, a veces en términos muy fuertes, haber viajado a Damasco en marzo -en un avión puesto a disposición por el Gobierno ruso- y haberse mostrado con el presidente sirio, Bashar al Asad.

"Es repulsivo ver que el presidente de esta Asamblea se tomó una foto con una persona que ha gaseado a su propio pueblo", denunció el representante ucraniano Oleskii Goncharenko.

La hostilidad hacia Agramunt venía alimentada también por un escándalo de corrupción, el llamado 'Caviargate', por el que el presidente tardó en reaccionar.

- Caviar y alfombras -

Los hechos, denunciados por la oenegé alemana ESI, se remontan a principios de 2013. Miembros o exmiembros de la Asamblea son sospechosos de haberse dejado "comprar" por el Gobierno de Azerbaiyán a cambio de su voto negativo ese año contra un informe que denunciaba la situación de los presos políticos en ese país.

Los parlamentarios aceptaron presuntamente suntuosos regalos, como caviar, alfombras y noches en hoteles de lujo en la capital, Bakú.

Un representante italiano, Luca Volontè (que ya no tiene escaño en la APCE), es sospechoso de haber aceptado cerca de 2,4 millones de euros de Bakú, lo que le ha valido procedimientos judiciales en Italia.

Pedro Agramunt no aparece directamente en este caso, pero "pocos miembros de la APCE han viajado tanto a Azerbaiyán como él, en calidad de observador de las elecciones en 2003, 2005, 2010 y 2013, y él siempre ha defendido el balance de Bakú en materia de derechos humanos", señala ESI, que publicó dos informes sobre este asunto.

Tras semanas de dudas -en parte debido, según muchos representantes, a la mala voluntad de Agramunt-, la APCE decidió este semana confiar a un grupo de expertos independientes una investigación sobre estas acusaciones de corrupción.

El parlamentario alemán Frank Schwabe, que ha luchado durante mucho tiempo para obtener la investigación, el escándalo muestra que la Asamblea Parlamentaria se ve perjudicada por algunos miembros, dispuestos a "defender a los Estados que violan los derechos humanos".

Esta semana en Estrasburgo fue "difícil, pero necesaria" para que la APCE se recomponga sobre nuevas bases, añadió.

Algunos diputados solo vienen a Estrasburgo para defender los derechos humanos "de palabra y no de corazón", se lamenta por su parte la luxemburguesa Anne Brasseur, expresidenta de la Asamblea (2014-2016), que dice sentirse "triste y consternada" por los últimos acontecimientos.

Sin embargo, dijo a la AFP, "esta casa es más importante que nunca", sobre todo para las "nuevas democracias" del este del continente, donde el papel del Consejo de Europa "es mucho más importante que en nuestras viejas democracias, donde consideramos nuestras libertades como adquiridas".

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