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El primer ministro de Nueva Zelanda, Bill English (c), y su esposa, Mary, hablan con la prensa en Auckland el 23 de septiembre de 2017, durante las elecciones generales

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Los dos principales partidos políticos de Nueva Zelanda iniciaron negociaciones este domingo con el populista Winston Peters, quien tras las elecciones que se saldaron la víspera sin clara mayoría quedó en posición de árbitro.

El primer ministro Bill English parece correr con ventaja para formar un gobierno, dadas las tensiones existentes entre los partidos de oposición, incapaces de unirse para sacarlo del poder.

El Partido Nacional de English obtuvo el 46% de los votos --es decir 53 escaños en el Parlamento, tres menos de los necesarios para ganar la elección-- mientras que la laborista y líder de la principal fuerza de oposición, Jacinda Ardern, logró 36%.

Los 45 legisladores obtenidos por Ardern ascenderían a 52 si se suman los siete de su cercano aliado, el partido ecologista de los Verdes.

Ello significa que tanto English como Ardern necesitan los nueve escaños que ostenta el partido de Peters, Nueva Zelanda Primero, para alcanzar la mayoría necesaria para formar gobierno.

Peters, un maorí populista de 72 años que ya estuvo en posición de árbitro en dos comicios anteriores, no ha dado señales claras sobre a quién respaldará.

El dirigente permaneció el domingo en su circunscripción de la Isla Norte y esperaba las llamadas de English y Ardern presentándole sus respectivas propuestas políticas.

Interrogado sobre la razón por la cual Peters debería optar por dar su respaldo a English, su director de campaña a nivel nacional Steven Joyce dijo que el 46% obtenido por su partido demuestra claramente que la ciudadanía neocelandesa lo prefiere al laborismo.

"Seremos capaces de trabajar bien con Nueva Zelanda Primero, varios de nosotros tenemos buenas relaciones", dijo al canal TVNZ.

"De modo que vamos a ver cómo todo eso se desarrolla. El primer ministro comenzará hoy a abordar esa cuestión".

- Cortejando al árbitro -

El director de campaña laborista Phil Twyford dijo que Peters, conocido por sus políticas anti-inmigración y proteccionistas, tiene más en común con el partido de centro-izquierda que el Partido Nacional.

"Se trata de determinar quién es capaz de formar una mayoría y creo que estamos bien posicionados para lograrlo", dijo.

"Existe una proximidad política entre Nueva Zelanda Primero y los laboristas. Están ambos comprometidos en un enfoque más intervencionista en materia económica".

Una dificultad adicional para el partido laborista de Arden es que debe reconciliar a dos enemigos como Peters y los Verdes si quiere acceder al poder.

Los Verdes ofuscaron a Peters al calificar este año a su retórica anti-inmigración de racista y advertir que la misma tendría "consecuencias".

Peters se opone a la inmigración asiática. Ayudó en 1996 a los conservadores a llegar al poder, a cambio de un puesto de viceprimer ministro. En 2005, se sumó a una coalición laborista a cambio del Ministerio de Exteriores.

Nueva Zelanda Primero ya fue árbitro en las elecciones de 2011 y 2014.

Tras las elecciones del sábado English se mostró optimista sobre sus posibilidades de obtener un cuarto mandato.

"Entraremos en negociaciones con la intención de formar un gobierno estable", dijo. Hace más de medio siglo que un gobierno neozelandés no ha ganado cuatro elecciones consecutivas.

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AFP