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Hervé Berville, candidato en las elecciones legislativas francesas por el movimiento La República en Marcha en la segunda circunscripción del departamento de Morbihan, posa en un mercado de Pleneuf Val André el 6 de junio de 2017

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Los partidos de izquierda y derecha de Francia, que se alternan en el poder desde hace 60 años, podrían sufrir una nueva derrota el domingo en la primera vuelta de las elecciones legislativas, en las que los candidatos del presidente Emmanuel Macron parten como favoritos.

Hace unas semanas, parecía improbable que Macron, un centrista de 39 años de edad, con escasa experiencia política y sin maquinaria de partido, pudiera obtener una mayoría en las legislativas del 11 y 18 de junio.

No obstante, ahora todas las encuestas vaticinan que su movimiento, La República en Marcha (LREM), fundado hace apenas un año, se encamina a obtener una mayoría absoluta en estos comicios en los que los franceses elegirán a sus 577 diputados.

Su victoria confirmaría la erosión de los partidos tradicionales franceses, con la irrupción de una nueva generación de diputados que renovaría profundamente la Asamblea Nacional.

La primera ronda de las legislativas de los franceses en el extranjero el pasado fin de semana fueron un adelanto del triunfo anunciado del movimiento presidencial, en las que LREM encabezó 10 de las 11 circunscripciones, incluyendo la de América del Sur y el Caribe.

Los últimos sondeos apuntan que LREM, aliado del centrista MoDem, podría obtener entre 385 y 415 escaños, con los que superaría ampliamente la mayoría absoluta de 289.

Estas elecciones son cruciales para el joven presidente, elegido el 7 de mayo, en parte por un rechazo masivo al ultraderechista Frente Nacional (FN), de Marine Le Pen.

Para poder gobernar y poner en práctica su ambiciosa agenda de reformas, el mandatario proeuropeo necesita una mayoría clara en el Parlamento.

- Contra un 'poder absoluto' -

Frente a estas proyecciones, los partidos de izquierda y derecha advierten sobre los peligros de tener un Parlamento sin oposición.

"Tener a un presidente joven ha dado un soplo de aire fresco al país, que es muy útil, pero esto no significa que deba gobernar solo", advirtió el ex primer ministro conservador Jean-Pierre Raffarin.

En la misma línea, el líder de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, que obtuvo el 19,6% de los votos en la primera ronda de las presidenciales del 23 de abril, urgió a los franceses a no otorgar a Macron "ciegamente" un "poder absoluto".

La República en Marcha ha presentado un total de 530 candidatos a las elecciones legislativas. Entre ellos apenas 28 son diputados salientes y una gran mayoría son personas nuevas en política con perfiles diversos, como la rejoneadora Marie Sara, el matemático Cédric Villani o la piloto de cazas Marion Buchet.

Su edad media es de 48,5 años y más del 42% son mujeres.

El déficit de notoriedad o la falta de experiencia de sus candidatos parece no afectar al joven movimiento, propulsado por la imagen positiva del presidente, que ha comenzado su mandato con el pie derecho en el ámbito nacional e internacional.

"La etiqueta cuenta mucho en una elección legislativa, el hecho de ser totalmente desconocido no es excluyente", señala Emmanuel Rivière, director de la empresa de sondeos Sofres, para quien los candidatos con la etiqueta 'La República en Marcha' parten con ventaja.

Sin embargo, para Pascal Perrineau, investigador del Centro de investigación de Sciences Po, Cevipof, "en este gigantesco grupo parlamentario, podrían surgir dificultades internas".

"Puede ser visto primero como un regalo, pero después puede convertirse en una dificultad", advirtió.

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