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Los candidatos a las elecciones holandesas Geert Wilders (dcha.), del Partido de la Libertad, y Mark Rutte (izq.), del Partido por la Libertad y la Democracia, durante un debate televisivo en Róterdam el 13 de marzo de 2017

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Los jefes de los principales partidos holandeses se enfrentaban el martes por la noche en el último debate televisado en busca del voto de los millones de indecisos, a pocos horas de unas elecciones absorbidas por la crisis diplomática con Turquía.

Un día antes de unos comicios que podrían modificar por completo el paisaje político de Holanda, el 60% de los 12,9 millones de electores potenciales todavía no saben si votarán ni a favor de quién.

"Es tan volátil que aún pueden pasar muchas cosas", explica Monika Sie Dhian HO, directora de un centro de reflexión en La Haya, el Instituto Clingendael.

Los últimos sondeos, publicados justo antes del último debate, muestran que el diputado antiislam Geert Wilders sigue perdiendo terreno. En segunda posición, ahora podría obtener entre 19 y 22 escaños de los 150 que tiene la cámara baja del Parlamento holandés.

Candidato a un tercer mandato, el primer ministro Mark Rutte, al frente del Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD), asegura que lucha para "evitar despertarse el 16 de marzo en un país en el que [el ultraderechista] Geert Wilders sea la principal fuerza política".

Le VVD obtendría de 24 a 28 escaños, lejos de los 40 que tenía hasta ahora. Los partidos tradicionales como la Llamada Demócrata Cristiana (CDA) o los Demócratas 66 (D66) siguen de cerca a las formaciones de Wilders y Rutte.

- Un barómetro europeo -

Las elecciones en Holanda se consideran como un barómetro del ascenso de la extrema derecha en Europa en este año de elecciones en varios países europeos.

"Cuando la gente busca liderazgo, me buscan a mí", dijo Rutte durante un tenso debate televisivo con Wilders.

Wilders prometió cerrar las fronteras a los inmigrantes musulmanes, prohibir la venta del Corán y acabar con las mezquitas, aunque esos cambios vayan en contra de la constitución y de numerosas leyes locales.

"Si quieren que Holanda vuelva a ser nuestra, entonces echen a ese hombre", dijo Wilders, en referencia a Rutte.

Aunque el PVV se convierta en el partido más votado, lo cual es poco probable según los analistas, el controvertido diputado tiene escasas posibilidades de entrar en el gobierno porque la mayoría de los partidos han prometido no colaborar con él.

Dada la actual fragmentación política, el próximo gobierno podría ser una coalición de cuatro o cinco partidos.

La cuenta atrás antes de las elecciones coincide con una crisis diplomática entre La Haya y Ankara, después de que las autoridades holandesas vetaran la participación de ministros turcos en mítines a favor del presidente Recep Tayyip Erdogan en Róterdam.

Según los analistas, la firmeza mostrada por Rutte ha mejorado su imagen ante la opinión pública, aunque el primer ministro abogó por rebajar las tensiones con Ankara.

Una actitud criticada por Wilders, que reclamó mano dura al gobierno. "Expulsar al embajador turco en Holanda y al equipo entero", escribió en Twitter.

"Hay una diferencia entre tuitear desde su sofá y dirigir el país. Cuando uno dirige el país debe tomar medidas sensatas", dijo Rutte al que los medios holandeses dieron como vencedor del debate del lunes.

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AFP