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Los comerciantes venden verduras en un mercado prácticamente desabastecido en Akuem, en las afueras de Aweil, el 12 de octubre de 2016

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"Vendo la pequeña botella de aceite por 140 libras. Hace seis meses eran 70. Los clientes se quejan, dicen que es demasiado caro", afirma James Deng, con un puesto en un mercado del noroeste de Sudán del Sur.

Tanto en el mercado de Awei (noroeste) como en el de Konyokonyo, en pleno centro de la capital, Juba, 800 km más al sur, los precios de los productos básicos se han disparado por una guerra civil casi ininterrumpida desde diciembre de 2013.

La libra sursudanesa (SSP) se ha desplomado: de 18,5 libras por un dólar en diciembre de 2015 a unas 140 libras por un dólar en el mercado negro en Juba. La inflación bate récords: +730% en agosto de 2016 en comparación con un año antes, según el Banco Mundial.

Adam Umar, un comerciante de Aweil, vende cebollas a 500 SSP por "malua", un recipiente de hierro que sirve de unidad de medida y contiene alrededor de 4 kilos. Hace apenas seis meses costaba 70 libras.

"Se ha vuelto muy caro y la gente no se lo puede permitir, entonces compra pequeñas cantidades", explica delante de su puesto, muy surtido.

En Konyokonyo, este sábado de principios de junio sólo hay un puñado de clientes caminando entre las tiendas de ropa y de productos para el hogar, casi todas administradas por sudaneses. Más lejos están los comerciantes ugandeses, que se ocupan de los puestos de hortalizas.

Kamala, una profesora de 46 años de una escuela pública de Juba, expresa su frustración.

"¡Vine con 6.000 libras y mire! La cesta ni siquiera está llena", muestra, afirmando que su último salario lo cobró en enero, y desde entonces nada.

- Echar mano de ahorros -

Kamala cobra normalmente 2.000 libras por mes, como muchos funcionarios. Al comienzo de 2016 equivalían a 65 dólares, ahora no llegan a 15.

"El dinero que gastamos ahora es el que habíamos ahorrado para el futuro de nuestros hijos. Estamos obligados a echar mano de nuestros ahorros. Con este dinero íbamos a pagar los gastos de salud o de educación, lo estamos agotando para comprar de comer", declara la profesora.

"La mejor solución a este problema es el final del conflicto. Dará a la población la posibilidad de cultivar sus propios alimentos", argumenta Kamala.

En Sudán del Sur, el 85% de la población activa no percibe salario y muchos trabajan en el sector agrícola.

Ahora el país sufre una crisis alimentaria. El gobierno del presidente Salva Kiir hizo llegar camiones con comida de la vecina Uganda para aflojar la tensión pero no se notan los efectos.

- Mercado negro -

La economía local acusó en los últimos años el golpe de la bajada de los precios del petróleo, junto con el impacto de la guerra civil en la producción petrolera.

"Antes de la crisis de 2013, producíamos 240.000 barriles diarios. En 2014 y hasta mediados de 2015, la producción ascendía a 160.000 barriles diarios (...) Que yo sepa, ahora estamos por debajo de los 130.000", explicó a la AFP el ministro de Finanzas Stephen Dhieu.

Sudán del Sur es el país del mundo más dependiente de sus ingresos petroleros, que representan casi la totalidad de las exportaciones y alcanzan el 60% del Producto Interior Bruto, según el Banco Mundial.

Los camioneros, taxistas y particulares pasan horas en las colas de las gasolineras. La alternativa es el mercado negro.

En Aweil, Sadik, de 26 años, vende sus 16 litros de gasolina a 2.800 SSP, contra 1.700 hace seis meses. Más que mercado negro, en su caso es un mercado paralelo. Su puesto se encuentra a la vista de todos, a la salida de la ciudad.

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