Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

La instalación de la Misión de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) 'Protección de civiles' a las afueras de Bentiu, fotografiadas desde el aire el 16 de septiembre de 2015

(afp_tickers)

Naciones Unidas pidió la liberación de 12 de sus contratistas que fueron secuestrados por los rebeldes de Sudán del Sur mientras manejaban una barcaza que transportaba combustible, armas y equipamiento para las fuerzas de paz internacionales, informó el jueves su portavoz, Stéphane Dujarric.

"Los contratistas deben ser liberados inmediatamente sanos y salvos", pidió Dujarric.

Un responsable de la ONU precisó que todos eran nacionales de Sudán del Sur.

Un grupo de 100 rebeldes fuertemente armados detuvo también a 18 miembros de las fuerzas de paz cuando capturaron la barcaza que viajaba por el Nilo, al norte de Malakal, el lunes, pero los cascos azules ya han sido liberados.

Dujarric también indicó que los ataques contra los cuerpos de paz podrían constituir un crimen de guerra.

Los rebeldes saquearon el combustible y detuvieron a los contratistas en la ciudad de Kaka. Según Dujarric, los 18 miembros de las fuerzas de paz partieron el martes en helicóptero de Kaka hacia Malakal.

Previamente, la ONU había anunciado que 20 cascos azules habían sido retenidos, rectificando la cifra luego.

Naciones Unidas llamó al líder rebelde Riek Machar a "asumir su responsabilidades" y "mantener su compromiso con Naciones Unidas de que todos regresarán con seguridad", dijo Dujarric.

Sudán del Sur proclamó su independencia en julio de 2011, gracias a la partición de Sudán bajo los auspicios de Estados Unidos. La nación más joven del mundo cayó dos años y medio más tarde en una guerra a causa de disensiones político étnicas, alimentadas por la rivalidad entre Kiir y Machar.

Alrededor de 12.500 cascos azules han sido desplegados en el país más joven del mundo desde diciembre de 2013, donde los combates y las masacres han provocado una grave crisis económica y humanitaria y el desplazamiento de más de 2,2 millones de personas.

AFP