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Unos niños sirios esperan a su familia en el puesto fronterizo de Bab al Hawa, en Siria, procedente de Turquía antes de la fiesta religiosa del Eid al Adha el 21 de agosto de 2017

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Después de un año de ausencia, Mohamed Haj Steifi decidió volver a Siria para festejar el Eid en familia, pero en cuanto terminen las vacaciones, este joven refugiado en Turquía se marchará.

"Hace más de un año que no veía a mi familia", dice suspirando Mohamed, en el jardín de su casa en Binish, una pequeña ciudad de la provincia de Idlib, fronteriza con Turquía.

Sus padres y su hermano bromean con unos familiares que vinieron para celebrar el Eid al Adha, la gran fiesta musulmana del sacrificio.

De vez en cuando se detienen para poder hablar por teléfono con una de las hijas de la familia instalada en el Golfo.

Como Mohamed, más de 40.000 refugiados sirios que viven en Turquía aprovecharon el Eid para volver unos días a casa, en las zonas en las que los combates han amainado.

Pero no se plantean el regreso definitivo. Aunque en algunas provincias fronterizas reina una calma relativa, la guerra devasta el país desde hace seis años y ha destruído las infraestructuras y paralizado la economía.

Y la amenaza de un recrudecimiento de los combates está a la vuelta de la esquina.

Normalmente, Ankara mantiene cerrada la frontera, por la que sólo transita ayuda humanitaria, pero con motivo de las grandes fiestas religiosas como el Eid el Fitr, que marca el final del ramadán, y el Eid al Adha, los civiles pueden pasar.

Con motivo del Eid al Adha, las autoridades turcas establecieron un sistema que permite a los refugiados registrarse en una página web para luego poder regresar, siempre que vuelvan antes del 15 de octubre.

- "Caos" -

"Tengo previsto quedarme 10 días", declara Mohamed, un diplomado en ingeniería por la universidad de Alepo y empleado de una compañía de internet en Reyhanli, ciudad turca cercana a la frontera.

Más de tres millones de sirios se han refugiado en Turquía, sobe todo en las grandes ciudades, desde el estallido de la guerra en 2011, tras la represión del régimen de Bashar al Asad contra manifestaciones prodemocráticas.

La mayor parte vive en Turquía.

"Vivir en el país de uno es mejor que emigrar, pero no tenemos elección", afirma Mohamed, de 26 años. "Aquí, desgraciadamente, es el caos", prosigue.

"Para volver hay que encontrar un trabajo", explica. "La calma no basta. Si se restablece la seguridad pero no hay oportunidades laborales, seguiremos buscando el lugar que nos ofrezca la forma de ganarnos la vida", añade.

Los refugiados se dirigen a las ciudades de Al Bab y Yarábulus, en el noroeste, donde impera una estabilidad relativa desde que grupos armados apoyados por las fuerzas turcas expulsaran a los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

Otros van a la provincia fronteriza de Idlib, controlada por los yihadistas de Tahrir al Sham (exfrente Al Nosra y exbrazo de Al Qaida) y en la que también se han refugiado muchos rebeldes opuestos al régimen de Al Asad.

- El regreso, "un sueño" -

Yaman al Jatib, un periodista de 27 años, ha instalado a su mujer y a su hijo en Turquía y los visita cada cierto tiempo viajando clandestinamente entre Idlib y la provincia de Antioquía.

"Como toda Siria está en guerra, pensé que Turquía era el lugar más seguro para la familia", precisa este joven originario de Alepo.

Las fuerzas del régimen controlan esta ciudad del norte, que durante mucho tiempo estuvo dividida en un sector rebelde y otro progubernamental.

"Espero regresar definitivamente a Siria, el sueño de toda familia", dice. "Pero la falta de seguridad constituye un obstáculo para la vuelta. Y no hay agua, ni electricidad", añade.

En casa de Rahf, que lleva cinco años en Turquía, se van alternando. Su madre y su hermana llegaron después del ramadán y esta vez la joven de 19 años viajó sola para visitar a su padre y a su hermano, que se quedaron en Binish.

Para ella, la vuelta definitiva también es inconcebible: "Estamos obligados a quedarnos en Turquía a causa de la guerra", afirma, vistiendo túnica negra y pantalones tejanos nuevos que se compró con motivo del Eid.

"Si se restablece la seguridad y la situación vuelve a ser como antes de la guerra, evidentemente que me plantearé volver a Siria", afirma. Por el momento, va a inscribirse en una universidad de Turquía.

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AFP